jueves, 25 de junio de 2015

KISS. LAS MIL CARAS DEL BESO AMERICANO.


Flota en el ambiente el “God Gave Rock N´Roll To You II”, caen los restos del confeti y me encamino a la salida del Palau todavía abrumado por el espectáculo Kiss. Creo que empecé a perder el tino, en el último tramo del concierto, cuando comenzaron a sucederse los números clásicos de la banda y es que, en pocas ocasiones, uno vive esa sensación de sentirse absorbido por el show, de que te cincelen en los huesos el lema: ¡Esto es el Rock!...Inolvidable esa noche de pirotecnia, láser y humo, con las ENORMES canciones del grupo atronando en el pabellón mientras Gene Simmons y Paul Stanley vuelan (sobre) nuestras cabezas.

También ayuda a la experiencia una audiencia, de grandes y chicos, en las que ves a varias generaciones con los ojos como platos, alucinando con un show igual de vigente hoy, que hace cuarenta años. Mi humilde intención es narrar diferentes tijeretazos de una Kisstory que todavía no escribe su capítulo final, y, al igual que en sus directos se mezclan sin orden los viejos y nuevos hits, en la Triple Amenaza, se saltará en el tiempo desde la búsqueda de brújula de los 80 al retorno de los 90, y desde sus primeros pasos a esta madurez con la que recorren el mundo, incrementando un ejercito de fans que nunca tiene suficiente Kiss.

Comienza el viaje.


Kiss. El corazón acústico del hard rock.


1995 no fue la mejor época para los Kiss. La explosión del Rock alternativo barrió con casi todas las bandas de su estilo y el grupo no sabía a que carta quedarse. En el estudio intentaron adaptarse a los nuevos tiempos con un Carnival of souls (1997) de sonido grunge. No obstante, el Unplugged que grabaron para la MTV confirma, primero, que los clásicos de Kiss adquirían nueva dimensión en el modo acústico y, segundo, que los fans estaban preparados para un retorno al formato clásico.

Abrumadora la respuesta del público cuando se juntan sobre el escenario la formación original Stanley-Simmons-Frehley-Criss, y muy emocionante la interpretación de la mítica "Beth", demostrando lo que siempre ha dicho Peter Criss: "Esta canción es mi pequeña...nadie la interpreta como yo".

En el video ME ENCANTA cuando Criss canta lo de: '...me and the boys will be playing all night' y el público entra en éxtasis. El guitarrista de aquel entonces, Bruce Kulick, reconocería más adelante que, en ese momento, fue evidente que la reunión tendría lugar y que su paso por Kiss había concluido. 




Los buenos viejos tiempos.


La publicación de los tres primeros álbumes de Kiss no fue lo que se entiende por un éxito masivo. Las radios se tomaban a broma a una banda de cuatro maníacos salidos de un cómic de la Marvel, y su explosivo directo no era suficiente para impulsar las ventas de sus trabajos en estudio. 


Es por esto que, en el verano de 1975, se deciden a recoger en vinilo la experiencia Kiss en vivo, y se graban conciertos celebrados en Arenas de Iowa, Cleveland, New Jersey y, por supuesto, Detroit. No obstante, el frenesí del grupo en el escenario, rodeado de sangre y fuego, hacían que el material no tuviese la calidad necesaria para poder editarlo. Se opta por pasar por el estudio y retocarlo en una decisión que, años después, alimentaría su fama de banda artificial, pero que a mí personalmente, no me quita el sueño.

Esta vez sí, Alive! (1975) alcanza el cuádruple disco de platino y la histeria por los enmascarados de Nueva York se dispara creando un ejercito de fans que llega a rodear emisoras de radio para exigir que sonasen canciones de Kiss, tales como la cruda "Strutter".




Kiss ha muerto...Larga vida a Kiss!


En 1984, Kiss decide dar el paso y demuestra que hay vida sin el maquillaje. Ejemplo de ello es un potente trabajo de Glam Metal como Animalize (1984) en el que se consolida a las baquetas el añorado Eric Carr, un batería más dinámico que Peter Criss, cuyo carisma y trágica muerte hacen que ocupe un lugar especial en el corazón de los fans de Kiss. 

El clip de "Heaven´s on fire", con Simmons un tanto perdido despojado de su rol de Demonio, deja claro que el más estaba disfrutando de esta etapa era un Paul Stanley que le pasaba por los morros de todos los cock rockers de Los Angeles que era el fucker supremo y que a ambigüedad y arrogancia, no le gana nadie.



Vacaciones rockeras en el mar.


El 30 de Octubre del presente 2015, desde el puerto de Miami, partirá la quinta edición del crucero Kiss Kruise en dirección a Jamaica. 

Cinco días en alta mar disfrutando de conciertos acústicos y eléctricos de Kiss, de rondas de preguntas con la banda, de poder tener tu propia foto con ellos...todo salpicado de juegos, karaokes y concursos inspirados en el Beso americano y sus cuatro décadas de historia.

Un sueño para el kisshead, que este año se basará en el mítico Alive! (1975) el cuál será interpretado íntegramente.



El guitarrista llegado del Espacio.


La Kissmanía alcanza su culmen con la publicación de Love Gun (1977). Para entonces el merchandising de la banda inunda el mercado y cada nuevo disco es recibido con entusiasmo por unos fans que ignoraban que la mejor época de Kiss llegaba a su fin. En el álbum atruenan temazos hard rockeros como "Love Gun", o "I Stole your love", pero yo me quedo con el "Shock me" del gran Ace Frehley.

Frehley es mi miembro de Kiss favorito porque lo veo más real que a Stanley y Simmons, y adoro esa forma de reformular las influencias de Hendrix y de Jimmy Page en un sonido tan característico. Un tipo que no esperó a que le dieran la patada y que se fue porque no quería abrir para Aerosmith en 2003. Da pena ver a un guitarrista tan anodino como Tommy Thayer ocupando su puesto y me hubiera gustado que Bruce Kulick, un tipo con más pedigrí Kiss, se hubiera puesto el maquillaje de Space Ace.

Anyway, siempre será una pasada ver a un Ace Frehley, puesto hasta las cejas, sacarle humo a su Les Paul en "Shock Me".



Eric Carr. Gone, but not forgotten.


La portada de Revenge (1992), la cubierta ametrallada de un avión de combate, puede servir de metáfora del estado de Kiss en ese momento. Los 80 habían quedado atrás dejando un sabor agridulce en el que la demostración de que tenían el talento para continuar evolucionando como banda, se compaginaba con un progresivo declinar de su popularidad. 

Y es que el tener que fajarse cada noche con grupos emergentes como Def Leppard, Bon Jovi o Mötley Crüe se tradujo en giras por recintos a medio llenar, un Gene Simmons demasiado pendiente de sus proyectos extramusicales y la sombra en el horizonte del nuevo sonido que llegaba de Seattle. A todo esto se le suman los fuertes dolores en el pecho que comienza a sufrir el batería Eric Carr, al que pronto se le diagnostica un cáncer terminal.

Sin embargo, pese a todo, Revenge (1992) es uno de los discos más celebrados de la etapa sin maquillaje y varios de sus temas (“Unholy”, “Thou Shalt not”) presentan una contundencia metálica, inédita desde los tiempos del Creatures of the night (1982).

Anyway, si por algo es recordado este álbum es por el himno “God gave rock n´roll tou you II”. Canción con gran dueto entre Stanley y Simmons, cuyo videoclip muestra al grupo tocando en un hangar, mientras se intercalan imágenes antiguas de Kiss. 

El ver a Eric Carr, visiblemente desmejorado, con una peluca para ocultar los estragos de la quimioterapia, mientras se oyen líneas como “Dios…nos ha dado un regalo, un camino, y el nombre del camino es rock n´roll” emociona a todo fan de Kiss y a cualquier seguidor de la música.



El vuelo del murciélago.


Tras el éxito comercial del Alive! (1975), Kiss cuenta con muchos más medios para meterse en el estudio, y paren uno de sus mejores discos. Destroyer (1976) suele ser el álbum con el que se introducen muchos primerizos, en el mundo del Beso americano, y es que, prácticamente, es un Greatest Hits: "Detroit Rock City", "Shout it out loud", "Beth", "Do you love me"... canciones que, desde entonces, han sido tocadas miles de veces en vivo por la banda, aunque seguro que no tantas como la poderosa "God of Thunder".

El productor Bob Ezrin transformó un típico tema festivo de Paul Stanley, en una sabbathiana marcha militar que avisa de la llegada del Dios del Trueno desde otra dimensión, para robaros vuestras almas. Si a todo eso, le añades un Gene Simmons poseído, maltratando su bajo, escupiendo sangre y volando sobre el escenario, obtienes un momento icónico de la historia del Rock.



Vinnie Vincent. ¡Kiss soy yo!


El último disco de la primera etapa de Kiss con el maquillaje, Creatures of the night (1982), también supuso un endurecimiento de su sonido debido a la llegada del virtuoso guitarrista Vinnie Vincent. Un tipo con un ego del tamaño de su talento al que se le asignó el rol del "guerrero egipcio" y que sólo duró un par de años en la banda, debido a su difícil carácter y a que, en directo, sólo se preocupaba de colar largos solos en cada canción.

Con todo, se le debe reconocer su contribución a crear trallazos como este acelerado "War Machine" que es de lo más heavy que ha grabado Kiss.



La banda más caliente del mundo.


Kiss y el sexo han sido dos conceptos unidos desde los inicios de la banda. Eran famosas las orgías que se montaban en las fiestas postconcierto de sus giras de los 70 a las que asistían todas las chicas de cada ciudad, más una numerosa troupe de fans que viajaban con Kiss.

Quien más disfrutó del poder de seducción de estar en la banda más caliente del mundo fue un Gene Simmons que cifra su número de conquistas en 4.850, entre las que están estrellas como Cher o Diana Ross, junto a groupies anónimas de las que Simmons presumía de ni siquiera haberles pagado un taxi a la mañana siguiente. 

El resto del grupo tenía otros intereses: Peter Criss, el alcohol; Ace Frehley, las drogas; y Paul Stanley...bueno, sobre Paul Stanley hay historias ambiguas. Aunque eso no le resta grandeza a la extraordinaria "Love Gun" de su disco homónimo de 1977, en la que Stanley advierte que no hay sitio en el que ocultarse, cuando tiran del gatillo de su pistola del amor.



Kiss F.M.


Tras el olvidable Asylum (1985), se publica uno de los álbumes más orientados al A.O.R. de la carrera de Kiss, Crazy Nights (1987). Un trabajo decepcionante para los seguidores de los 70, pero que, pasados los años, se ve con cariño y que encaja a la perfección en una sesión de light metal, acompañado del Open up and say...ahh (1988) de Poison o del Final Countdown (1986) de Europe.

Se vuelve a contar con el compositor Desmond Child, Rey Midas del hard rock ochentero, y los teclados impulsan un disco en el que brilla el single 'Crazy, Crazy Nights '. Declaración de amor de la banda a los fans y por extensión, al rock en general.

Sigue siendo grande ver a Paul Stanley caminando sobre el público, y recientemente se ha vuelto a incorporar al setlist de Kiss en directo.



Los primeros pasos de la bestia.


Del primigenio Kiss (1974) se extrajo como single este maravilloso "Nothin´to lose". Carta de presentación de la banda que bebe tanto de los Beatles como del Glam inglés. En la letra, Gene Simmons, hombre refinado, cuenta como le hizo un back door man que dirían los Zeppelin, a su novia y...she didn't wanna do it, but she did anyway.

La grabación del concierto en el mítico Winterland de San Francisco es oro puro y todavía transmite aquella atmósfera de peligro del directo Kiss de esa época.

Una banda que crea momentos álgidos sólo moviendo la cabeza.



Detroit. My kind of town.


La relación de Kiss con la ciudad de Detroit viene de lejos. Se han empleado grabaciones de conciertos allí, en Alive! (1975), Animalize Live Uncensored (1985) y Alive III (1993), fue la ciudad elegida para iniciar la Gira de reunión en 1996, e incluso le han dedicado una canción: "Detroit Rock City" .

Incluida en Destroyer (1976), cuenta la historia de un fan que pierde la vida en un accidente mientras se dirige a un show de la banda y se ha utilizado en incontables ocasiones como apertura de sus directos.

Así mismo, fue el nombre elegido para un film de 1999 que, pese a fracasar en taquilla, se ha ido convirtiendo en título de culto. En esa película, cuatro chavales intentan llegar a Detroit para ver a Kiss, y, puede que no triunfase porque era una película de Kiss sin Kiss (!). Aún así, cuenta con una banda sonora imponente en la que, por supuesto, está "Detroit Rock City".

The Dark Side Of The Kiss.


A Kiss se le podrán achacar muchas cosas, pero no se puede decir que sean inmovilistas y que no arriesguen, pese a lo incierto del resultado. Desde 1979, el hard rock de sus inicios se fue matizando con arreglos pop lo que supuso una perdida de la identidad de la banda y un período borroso que determinaría, más adelante, la ruptura de la formación original.

En 1981, Kiss deciden dar un volantazo y grabar un álbum conceptual de rock progresivo (!!).  Music from "The Elder" (1981) se concibió como la Banda Sonora de una futura película que narrase la batalla mitológica de un héroe por salvar el Universo. El resultado comercial y artístico fue un batacazo que hizo huir espantado a un Ace Frehley que no entendía que coño había hecho el productor del disco con sus solos de guitarra, y que, sin su colega Peter Criss, se veía en inferioridad ante la dupla Simmons-Stanley, a la hora de decidir. 

Los años la han convertido en obra de culto y han hecho que canciones como "A world without heroes" sean reclamadas por los fans para que las toquen en directo en convenciones o en el célebre crucero Kiss Kruise.



Kiss. Acordes y desacuerdos.


Tras girar por el mundo con el Alive/Worldwide Tour(1996-1997), Kiss entra en el estudio para grabar su primer disco con la formación original en diecinueve años. Algo que después se demostraría falso.

Y es que el Tour compartido había subrayado las diferencias de Simmons y Stanley con los retornados Peter Criss y Ace Frehley, que apenas participaron en las sesiones de un frío Psycho Circus (1998), que tiene momentos notables como "You wanted the best" en la que cantan los cuatro miembros de Kiss, la emocionante "Psycho Circus", o la melódica balada "We are one". 

No obstante, en general, transmite una sensación de producto sin alma, sin la espontaneidad y la garra de sus primeros álbumes de los 70. Aún así, es bastante recomendable, sobre todo, por canciones como esta glammy "Into the void" en la que Ace demuestra que todavía le quedaban riffs de calidad y que formó parte del setlist de la siguiente gira.



Bruce Kulick. El quinto Kiss.


Tercer single del Revenge (1992) en "I just wanna" nos encontramos con un festivo hard rock, típico de los Kiss de esa épocal, y con un juego de palabras en el que se cambia el for-get por fuck en el el estribillo para echarle pimienta a la canción.

Sería una de las últimas colaboraciones del guitarrista Bruce Kulick. Sustituto del fugaz Mark St. John desde el Animalize Tour, fue su hermano mayor, Bob Kulick, guitarra en la sombra de Kiss durante muchos años, el que recomendó su incorporación a la banda.

El que se optase por un "yes-man" como Tommy Thayer para sustituir a Frehley en 2002, sólo se explica por el querer abaratar costes contando con alguien que lo mismo le recuerda a Space Ace como eran sus solos, que te edita el DVD Kiss, The Second Coming (1998), que le pinta la casa a Paul Stanley.




You don´t have to put on the black light.


Cerrando su álbum de debut, Kiss (1975), se encuentra la gloriosa "Black Diamond". Compuesta por Paul Stanley, cuenta la historia de una prostituta negra que recorre las calles para ganarse la vida, y ha sido cantada primero por Peter Criss, y más adelante por el resto de baterías de la banda.

Es curioso comparar la grandilocuencia del "Black Diamond" grabado con la Sinfónica de Melburne para el Alive IV (2003) con la suciedad casi punk de su versión de los 70.



Kiss. Under The Influence.


Las influencias musicales de Kiss siempre han estado determinadas por su devoción por los Beatles. Las melodías, los juegos vocales, el revestir el pop de los cuatro de Liverpool de un armazón metálico... fue algo constante en sus inicios, lo que les valió el apelativo de "The Heavy Beatles".

Así mismo, también bebieron del Glam inglés de Slade o (como todos) de la furia desatada de Led Zeppelin, a los cuales versionaron recientemente en su concierto acústico en el San Manuel Indian Casino.

No obstante, en estudio, su versión más celebre fue la que hicieron del "2.000 man" de los Rolling Stones. Perteneciente al olvidadísimo disco psicodélico Their Satanic Majesties Request (1968), Ace Frehley hace suya esa canción en la que se proclama un hombre del año dos mil, con un romance con una computadora y al que sus hijos no entienden.



Kiss. #sinfiltro.


Esta vez sí, con el álbum Lick it up (1983) Kiss dan en el clavo y consiguen reconectar con una audiencia, sorprendida por la decisión de la banda de abandonar el maquillaje.

El mismo día que se lanza el primer single, el 18 de Septiembre de 1983, tiene lugar una entrevista en televisión, en la que Kiss muestran sus rostros por primera vez. Y no sólo eso, también se cambia el vestuario, los números escénicos de los 70s, y un repertorio en directo más basado en los discos recientes. El grupo se siente fuerte y quiere inaugurar una nueva etapa en la que se mire al futuro.

Todo eso se observa en el entrañable videoclip de "Lick it up", ambientado en un mundo postapocalíptico de mujeres salvajes, cuya alta rotación en la MTV, sirvió para impulsar el seguimiento de una nueva generación de fans.



El beso del cowboy.



Es curioso el gran calado que tienen Kiss en la sociedad norteamericana. Prueba de ello, es el variopinto conjunto de músicos que participan del disco Tributo Kiss my ass (1995). Un álbum en el que coinciden bandas que sí se las ve afines al universo Kiss como Anthrax o Extreme, con otros grupos de cariz alternativo como Gin Blossoms, Dinosaur Jr. o la superbanda que se formó con miembros de Rage against the machine, Faith no more y Tool. 

Esto es debido a que estos músicos, fueron los niños de los 70s a los que sus padres llevaron con la cara pintada a un concierto de Kiss. Un período que, entonces y hoy, conserva su aura intacta, y que inspiró a muchos para subirse a un escenario y ofrecer su particular visión del espectáculo musical.

Entre ellos, quién lo iba a decir, la megaestrella del Country, Garth Brooks que se declara fan irredento de Kiss y que clava una soberbia interpretación del "Hard luck woman".



Los primeros 40 años de Kisstory.



Es inspirador que a estas alturas de su carrera, Kiss todavía luche por conseguir que sus nuevos temas ingresen en su galería de clásicos. Prueba de ello, es la inclusión de este reciente "Hell or Hallelujah" del Monster (2012), en sus últimos directos.

Y es que, a pesar de que Simmons reconoce que cada vez le cuesta más cargar cada noche con su traje de demonio, el esfuerzo por seguir siendo una banda contemporánea, que no sólo quiere tocar oldies, está a la altura de un grupo sin el que no se entiende la historia de la música rock.



Besos Rotos.



En Octubre de 1979, Kiss participa en el "Tomorrow Show" de Tom Snyder como parte de la promoción de su último álbum, Dinasty (1979). Tras unos pocos minutos, Ace Frehley decide animar la entrevista y comienza a hacer chistes, a reírse sin parar e interrumpir a sus compañeros para irritación de Gene Simmons.

La grieta entre Ace y el duo Stanley-Simmons ya era insalvable. Frehley no tenía esa concepción tan profesional del grupo como los otros y estaba crecido ya que su disco en solitario era el que había recibido las mejores críticas de los cuatro.

Pese a que precedió a la ruptura de la formación original, hoy en día se lo considera un momento memorable de la Kisstory, ya que pocas veces se retransmite por televisión la separación de una banda de rock.



Kiss in Chains.


En 1996, con la gira de reunión de la formación clásica ya confirmada, pocas ganas tenían Simmons y Stanley de concluir el disco de estudio que tenían entre manos. No obstante, el dinero invertido por la productora hacía necesario que se diese salida al que iba a sustituir a (Music from) The Elder (1981) como disco "maldito" de Kiss.

La desidia de los líderes hizo que el guitarra Bruce Kulick obtuviese un gran protagonismo en la composición de un álbum que apostó por un género, el grunge, que, en primer lugar, ya empezaba a agotarse en aquella época, y, además, no encajaba para nada en el estilo de la banda.

El resultado no convenció a Simmons que retrasó la publicación del disco hasta que las filtraciones de dicha grabación, obligó a que se editase formalmente.


Muchos dicen que, si no se hubiese producido la reunión, Carnival of Souls: The Final Sessions (1997) hubiese significado el fin de Kiss.



Kiss...pero sigo siendo el rey.



El 12 de Marzo de 1999, el Psycho Circus Tour de Kiss, se despide de Alemania con una última actuación en la ciudad de Bremen. Tras la canción inicial, Paul Stanley, ayudado por un traductor, le explica al público que el Jefe de bomberos de la ciudad había prohibido el uso de los fuegos artificiales durante el show y que no iban a poder hacer uso de ese elemento tan típico de Kiss.

Tras esto, el show se desarrolla con normalidad hasta que, en la última canción ("Black Diamond"), se hace estallar de una sola vez toda la pirotecnia preparada para el concierto.Desde entonces, Kiss tiene prohibido tocar en esa localidad.

Es de agradecer que todavía conserven esa arrogancia y rebeldía de rockstars que se ven por encima de las leyes que acatamos el resto de los mortales.



La krisis de la mediana edad.


Aprovechando el tirón del éxito de Animalize (1984), Kiss se apresura en publicar Asylum (1985), un disco que no alcanza las expectativas ni de la banda ni de los fans, debido a que se estaba perdiendo la química en el seno de Kiss.

Bruce Kulick es el cuarto guitarrista del grupo en cuatro años, se mira demasiado lo que está de moda y se toman decisiones desacertadas puliendo en exceso la producción del disco, u optando por una imagen demasiado barroca para tipos como Gene Simmons que ya enfilaban los 40.

Y sobre todo, el problema era que se habían convertido en un grupo de rock más, en algo convencional, cuando Kiss siempre habían sido impredecibles.



The boys are back in town.



Y, por fin, la noticia más esperada, en Febrero de 1996, en la Ceremonia de entrega de los Grammys, se descorre la cortina y tras ella aparecen el Demonio, el Hombre del Espacio, el Starchild y el Hombre-Gato llegados desde 1979 para devolver el espectáculo al rock n´roll.

La gira posterior que arrasó América fue un fenómeno único sólo comparable retorno de Elvis en el 68. Los fans, antiguos y nuevos, querían formar parte de la liturgia de un show de Kiss, querían vibrar con el fuego, el maquillaje, la sangre, las guitarras humeantes..., querían algo con lo que soñar tras tanta angustia vital procedente de Seattle, querían poder decir: "yo estuve allí y sentí la magia.".





sábado, 18 de abril de 2015

PLAYOFFS 2015. LA CONQUISTA DEL OESTE.

“En todos los años que llevo retransmitiendo NBA, nunca he tenido tantas ganas de ver unos playoffs”.

Antoni Daimiel


Con las eliminatorias por el título en marcha, se perfilan unos playoffs explosivos, en un Oeste con varios equipos que han mejorado el rendimiento de años anteriores y que ahora copan la élite de la West Coast.

Golden State Warriors, Houston Rockets y Memphis Grizzlies ya son proyectos cuajados que miran a los ojos a Spurs, Clippers, o Mavericks, y trazan unas eliminatorias, calientes e intensas, que pronto van a transformar los pabellones en enormes dinamos que iluminarán la noche con el mejor basket del planeta.    


GOLDEN STATE WARRIORS. EL MAYOR ESPECTÁCULO DE LA CIUDAD.


Ningún equipo anota más. Ningún equipo asiste más. Ningún equipo juega mejor.

Y no hace tanto (apenas tres años) que el dueño de la franquicia, Joe Lacob, era abucheado por el público del Oracle Arena, descontento por el traspaso del entonces ídolo Warrior, Monta Ellis. Pero el tiempo le ha dado la razón y su apuesta por darle las riendas al, en aquel, entonces, frágil base Stephen Curry ha impulsado al equipo de la Bahía a ser, por meritos propios, sólido candidato al anillo de campeón 2014-2015.

Olvidados sus problemas de tobillo, Curry, nombre más votado para el All-Star, se está mostrando como un jugador incontenible que transforma los partidos en exhibiciones de manejo, bote y, sobre todo, tiro de larga distancia, desde donde ametralla los aros rivales.

Así mismo, los Warriors han rodeado a su estrella de un roster, compacto y variado, en el que destacan su compadre Klay Thompson, tirador (metedor) con el que ha fundado la letal firma Splash Brothers; el robo del draft, Draymond Green, alero que ignoró a los que no le veían físico NBA y ahora responde a ambos lados de la cancha; junto a la veteranía de Iguodala; la calidad interior del quebradizo pívot Andrew Bogut; los puntos seguros de Barbosa…forman un conjunto temible que, bajo la batuta de Steph Kerr, lideraron la clasificación NBA y afrontan con ansia las eliminatorias por el título.


HOUSTON ROCKETS. GRUPO SALVAJE.


En segunda posición se encuentran unos hijos de la Anarquía, aún más locos por el triple que los Warriors, que se encomiendan a su líder. Lo lejos que puedan llegar en playoffs los chicos de Kevin McHale dependerá del acierto de la barba (y la lengua) más larga de la NBA.

En su tercera temporada en los Rockets, James Harden no se quejará de los esfuerzos que ha hecho la franquicia para que se sienta a gusto: le firman un megacontrato de 80 millones de dólares, el sistema de ataque se reduce a balones-a-Harden, debuta como All-Star, y fichan al center Dwight Howard, con el objetivo de formar una pareja que acerque el anillo a una ciudad que no vive una final desde hace veinte años.

No obstante, se intuye que los 27,4 puntos por partido de James Harden no van a ser suficientes para que, este año, alcancen la gloria. Howard está saliendo de una lesión de rodilla y está lejos de ser aquel superman que llevó a Orlando a disputar el título; la lesión del pointguard titular, Patrick Beverley, hace que el mando del equipo en postemporada se lo repartan un Pablo Prigioni de treinta y ocho años, y un Jason Terry que no ejerce de Uno desde sus tiempos de Atlanta. El resto del roster (Trevor Ariza, Josh Smith, Terrence Jones…) está cortado por la misma tijera: buen físico y mala cabeza. Una combinación que da malos dividendos cuando llegan los playoffs y cada posesión cuenta.


LOS ANGELES CLIPPERS. IT´S NOW OR NEVER.

Mientras que Warriors y Rockets aparentan estar en la cima de su proyecto, con los Clippers da la sensación de que puede que se les esté escapando el tren del éxito. Tienen una gran plantilla y uno de los mejores entrenadores de la liga (Glenn ‘Doc’ Rivers), esta es la tercera temporada consecutiva en la que superan las 50 victorias y la salida del polémico Donald Sterling y la llegada de Steve Ballmer, billonario vinculado a Microsoft, le ha dado una nueva estabilidad a los despachos de los Clippers.

Sin embargo, cuesta verlos como un contendiente real y es posible que sus estrellas, ya piensen que hay caminos más sencillos para ser campeón que vistiendo la camisa de Los Angeles Clippers.

Para colmo de males les ha tocado bailar en primera ronda con la fea más fea, los actuales campeones San Antonio Spurs.

Las razones para creer en el rojo y azul son: un Chris Paul en plenitud con medias de 20 puntos y 10 asistencias, la madurez del power forward Blake Griffin, que ha cuidado de sus rodillas ampliando su paleta de jugadas lejos de la pintura, el dominio en el rebote de DeAndre Jordan y la clase con mayúsculas de Jamal Crawford.


PORTLAND TRAIL BLAZERS. LA AMENAZA FANTASMA.




Aupados a la cuarta posición al comandar la enclenque Northwest Division, los Blazers repiten playoffs, aunque llegan con malas sensaciones tras la reciente lesión de su escolta titular, Wesley Matthews.

Sin su ancla defensiva, el equipo de Oregon dependerá de las habilidades ofensivas de su base Damian Lillard, un jugador que no entiende de períodos de adaptación y que desayuna récords de precocidad, especializado en anotar en los momentos calientes; y de su capitán, el ala-pívot LaMarcus Aldridge en la temporada de su vida.

A la causa colaboran, la versatilidad de Nico Batum, el sacrificio de Robin López, los años en la liga de Steve Blake y Chris Kaman y su fortaleza cuando juega en la capital hipster, siendo el cuarto equipo que menos pierde en casa, tras Golden State, Atlanta y San Antonio.


MEMPHIS GRIZZLIES. EL BRAMIDO DEL OSO.

Al otro lado del espejo de los Warriors, la sobriedad de unos Grizzlies cuyo ascenso, en lugar de en un alocado run-and-gun, se asienta en la mente, el tesón y el compromiso de un pívot que considera Memphis su hogar y que se ha encomendado la misión de traer el campeonato a la capital de Tennesse.

Un Marc Gasol que llegó por el carril contrario mientras su hermano Pau viajaba al sueño de Los Angeles, y entorno al que se ha construido un equipo experimentado que ha conseguido afinar su conocida defensa bajo el lema guerrero "grit and grind", justo para el comienzo de los playoffs.

Aunque lo que realmente necesitan los Grizzlies, son amenazas en ataque que den relevo a los puntos en la pintura de Gasol y de un talentoso Zach Randolph que ha encontrado su sitio en la NBA, jugando junto al center de Sant Boi.

Para cumplir esa tarea, hasta Memphis llegó en Enero, el 3-4 Jeff Green, un jugador total capaz de anotar de tres, de llevarse al poste bajo a defensores más pequeños y de correr la cancha al contrataque. Tras él, la claridad de ideas del base Mike Conley, los triples que le puedan quedar a Vince Carter, los robos de Tony Allen y la experiencia de estas últimas cuatro temporadas avanzado a la postemporada.


SAN ANTONIO SPURS. ¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?


¿Qué decir de San Antonio Spurs?

¿Qué llevan dieciocho temporadas consecutivas con un 61% de victorias en temporada regular, algo que nadie ha hecho antes? ¿Qué hacen un baloncesto excelso que provoca el desmayo del aficionado? ¿Qué son el equipo favorito de los treintañeros que adoramos ver como hacen hincar la rodilla a tanto joven tatuado que se cree más de lo que es? ¿Qué hay que dar las gracias por cada minuto en cancha de Tim ‘Siglo XXI’ Duncan? ¿Qué Kawhi Leonard es ya una realidad y que pronto será el emblema del negro y plata? ¿Qué son los actuales campeones y buscan su sexto anillo para ser ya la definición de Dinastía en el deporte moderno? ¿Qué Popovich haría que cinco viejas fueran competitivas jugando al basket?

Pues no lo diré.

Sólo pondré que no tener fe en unos Spurs campeones, bajando por el río en Junio con el trofeo Larry O´Brien, es de mala persona.


DALLAS MAVERICKS. REGRESO AL FUTURO.




En la franquicia tejana, la nostalgia de aquel anillo de 2011, ha hecho traer de vuelta al minúsculo combo-guard J.J. Barea y al center defensivo Tyson Chandler, para acompañar los últimos muletazos del gran Dirk Nowitzki.

No obstante, no ha sido igual de feliz la llegada de Rajon Rondo. El genial (y arisco) playmaker no ha congeniado con los estrictos sistemas de Rick Carlisle y es probable que salga de Dallas en verano.

No es el mejor contexto para triunfar en la postemporada, aún así, el ir de tapado y su gran experiencia puede ayudarles a dar la sorpresa y superar la primera ronda.

Para colaborar en ello, la incontinencia anotadora de Monta Ellis, el tiro exterior de Chandler Parsons, y el sacar a la cancha a Amare Stoudemire como al Cid Campeador.


NEW ORLEANS PELICANS. EL OCTAVO PASAJERO.



In extremis han conseguido los Pelicans su pasaje para los playoffs. Su victoria en casa frente a San Antonio dejó fuera a los Thunder de un desatado Russell Westbrook, y les da la oportunidad de foguearse en la postemporada a este joven equipo, aunque lleno de caras conocidas.

Eric Gordon, Tyreke Evans, Omer Asik, Ryan Anderson…actores secundarios de la liga que han encontrado un hábitat acogedor en la ciudad del Estado de Luisiana y que ven su oportunidad, acompañando al futuro pívot dominante de la NBA: Anthony "Fear The Brow" Davis.

El ex Wildcat está escribiendo con buena letra los capítulos del libro de estilo de toda gran estrella del baloncesto norteamericano: Campeón con Kentucky de la NCAA, Número 1 del Draft en 2012, Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Londres, All-Star… y ahora las eliminatorias para el título en los que demostrar que no sólo asusta en defensa, gracias a su interminable envergadura y su capacidad atlética, sino que en ataque, es muy peligroso tanto al contraataque como jugando el pick and roll.

En fin, un espectáculo apasionante que dará noches de gran baloncesto y un rival para hacer frente a un probable King James en su vuelta a Cleveland.

domingo, 8 de marzo de 2015

JOSÉ LUIS GARCI. QUERIDO MAESTRO.



Hace falta más gente como José Luis Garci en este país.

Hincha del Atleti pese a haber visto jugar a Di Stéfano, seguidor del boxeo y colaborador en amañar el 23-F.

Un mitómano empedernido del Hollywood antiguo que, como él mismo dijo en un inglés macarrónico aquella noche mágica del Chandler Pavillion, cumplió un sueño de infancia al ganar el Oscar por Volver A Empezar (1982). 

Alguien con una voz particular sobre la España de la Transición, que ahora comparte con los oyentes de COPE y esRadio.

El último que salió fumando en un programa de televisión.

Un hombre que rodó las películas que le apeteció y que hizo la machada de despedirse de la dirección con un film inclasificable con Sherlock Holmes tras la pista de Jack el Destripador en el Madrid del S. XIX.


Con el buen gusto de decidir nunca aprender a conducir, y cambiar a Ana Rosa por Cayetana Guillén Cuervo.

Un tipo que se encomendó la muy noble misión de hacer volver las películas clásicas a la parrilla televisiva y celebrar qué grande es el Cine. Durante diez años, cada noche de lunes, se ajustaba la corbata y junto al profesor Juan Miguel Lamet, el saber histórico de Juan Cobos, el verbo grácil del Sr. Fiscal Eduardo Torres Dulce y el enfoque certero envuelto en humo de cachimba de Miguel Marías, nos ayudaba a sumergirnos en el celuloide y a soñar en blanco, gris y negro.

Transmisor de su enfermedad cinematográfica mediante varios libros en los que continúa con su labor pedagógica, sin que le quite el sueño el que lo tilden de conservador y reaccionario.

Responsable de hacernos adictos al Crack y transformar a Landa en antihéroe noir.



Sin reparos para reconocer que ya no puede ver la escena entre Antonio Ferrandis y José Bódalo de su película más recordada, porque le puede la pena por los amigos que se fueron.

Amante del Dry Martini y de Nueva York, y con los reflejos para darse cuenta de lo grandioso que es compartir fila de urinario con Jack Lemmon y Paul Newman.

Uno de esos maestros que nos buscamos cuando terminamos la formación reglada, y que nos enseñan que lo más importante es buscar nuestro camino, disfrutar de lo que nos gusta, y saber que los fracasos sólo son oportunidades para volver a empezar. 

viernes, 27 de febrero de 2015

DETROIT PISTONS. LISTOS PARA LA RECONVERSIÓN.



    Muchas ganas de escribir sobre el revivir de los Detroit Pistons en la presente temporada. A todos los que nos enganchamos a la NBA con aquellos Chicos Malos que metieron codos entre el duelo Celtics-Lakers y la dinastía de los Bulls, nos dolía ver cómo se descomponía aquella franquicia que dominó la Conferencia Este durante gran parte de la última década.


Curiosamente, al contrario de lo que suele ser habitual, la mejora de los Pistons no se inició añadiéndole calidad al roster, sino con el corte de Josh Smith, un power forward de gran contrato y nefastos porcentajes de tiro, cuya salida reequilibró la química del vestuario. Un movimiento arriesgado que cambió la dinámica de una franquicia que llevaba varios años a la deriva, bajo la dirección del gran Joe Dumars.

Un jugador legendario cuyo número 4 cuelga de lo alto del pabellón y un mago en los despachos que, de la nada, creo un quinteto campeón con Billups- Hamilton-Prince- Rasheed Wallace- Ben Wallace, pero que se equivocó al intentar que evolucionara la plantilla, haciendo pasar por el Palace a unos crepusculares Chris Webber y Allen Iverson, así como a jugadores de escaso carácter como Ben Gordon o Charlie Villanueva que poco aportaron.

La llegada vía draft de la contundente pareja de pívots Greg Monroe y Andre Drummond, y la sustitución de Dumars por el también entrenador Stan Van Gundy, puso los cimientos de un equipo que ya inicia el camino de una reconversión que lo devuelva a la zona noble de la Conferencia Este.

Drummond & Monroe

Parecía que la rotura del tendón de Aquiles del base Brandon Jennings posponía el renacer del equipo del Estado de Michigan. Sin embargo, la franquicia se ha movido en el mercado y ha llegado a un acuerdo con Jazz y Thunder para enviar a D. J. Agustine y al ex ACB Kyle Singler, junto con una ronda del draft, a Oklahoma, a cambio del físico y la entrega de Reggie Jackson.


Reggie

Sin el reconocimiento que pensaba que merecía en los Thunder tras cubrir con éxito las bajas por lesión de Russel Westbrook, Jackson se une a James Harden y Jeff Green, como jugador de talento que no encuentró acomodo en los sistemas de Scott Brooks, y viaja a una Motown que ve en él la llave para volver a la postemporada.

Para ello, contará con la ayuda del retornado Tayshaun Prince, un alero versátil que aportará defensa y el recuerdo de aquellos temidos Pistons del anillo de 2004; el letal tiro de tres del escolta sophomore Ken Caldwel-Pope y la experiencia de Caron Butler, en lo que será una bonita lucha con Brooklyn, Charlotte, Indiana y Boston por el octavo puesto de las eliminatorias por el título. 

Un primer paso para que vuelva a atronar el DEFENSE-DEFENSE en las gradas y, en noches de play-offs, brillen las que siempre han sido las señas de identidad de los Detroit Pistons: Intensidad, Esfuerzo y hambre de Victoria.