viernes, 16 de mayo de 2014

VAN DAMME VERSUS SEAGAL. EL DUELO FINAL.


Llegó la hora de saldar cuentas.

De que se celebre esa pelea que comenzó a gestarse hace veintitantos años en las polvorientas estanterías del videoclub, y quede bien claro quién fue el Rey del Actioner de su época.

Surgidos cuando Bronson ya pedía la jubilación y la estrella de Chuck Norris comenzaba a declinar, su llegada fue un fresco puñetazo en la cara de los fans, que ansiaban nuevos ídolos que contasen la verdad cruda que no te dan las superproducciones.

Porque Steven Seagal y Jean-Claude Van Damme, pese a su paso por la zona Champions, siempre fueron carne de VHS y de Serie B con los que disfrutar del sencillo placer de ver al héroe rompiendo huesos, ametrallando minorías étnicas y escupiendo frases taladrantes. 

¿Quién saldrá vencedor? ¿La plasticidad de la patada circular de Van Damme o la contundencia seca del Aikido de Seagal? ¿El histrionismo de Los Músculos de Bruselas o el rostro hierático del Samurai americano?

Para ello, voy a poner frente a frente, lo más destacado de su primera filmografía, en un combate a cinco asaltos, hasta que sólo quede uno en pie sobre el tatami. Para que ese reto que, una noche, Jean-Claude le lanzó a Seagal en casa de Stallone, por fin, tenga lugar.

Así que, sin más…


ROUND 1. ¡¡¡FIGHT!!!

-Contacto Sangriento (1988) vs. Por Encima De La Ley (1988).


Tras varios papeles como villano soviético, a Van Damme se le da su primer protagonista en un film, Contacto Sangriento (1988), perteneciente al socorrido subgénero de torneos de Artes Marciales.

Basada en la historia real del mítico Frank W. Dux, primer occidental ganador del Kumite. En el largometraje, Jean-Claude viaja a Hong Kong para participar en una centenaria competición de lucha organizada por la Sociedad del Dragón Negro, en la que tendrá que emplear todo lo aprendido de su Shidoshi Senzo Tanaka, para derrotar al sanguinario Chong Li.

Las peleas del torneo son salpimentadas por subtramas como la de los agentes del Gobierno enviados para llevar a Van Damme de vuelta a Estados Unidos, la historia de amor con una periodista que desea conocer los entresijos del Kumite, y la amistad con el tosco Ray Jackson, que hace las veces de recurso cómico.

Anyway, la película es una excusa para que luzcan todas las técnicas con las que Van Damme haría carrera (esas vigorosas patadas aéreas, ese imposible split horizontal…) y para un épico combate final.

Las imágenes: Los pectorales del chino Bolo Yeung y la cuádruple patada circular de un Van Damme en trance, durante el citado combate final.


Por su parte, Seagal, tras formarse como maestro marcial en Japón, no tiene que curtirse en subproductos como su rival belga y da el salto directo de coreógrafo de acción a encarnar al duro policía de Chicago, Nico Toscani, en Por Encima de La Ley (1988). 

Y no sólo actúa con cierta soltura, sino que también participa en la producción y en el guión, añadiendo detalles de su propia biografía, incluyendo ese rumor que sitúa a un joven Steven haciendo misiones para la C.I.A., en el Sudeste Asiático. 

El argumento presenta al héroe solitario frente a una amenaza de sus días de Vietnam que regresa para volver a hacer negocio con las drogas y la guerra.

Ahora bien, lo que distinguió al film, fueron aquellas acojonantes peleas de Aikido. Las muñecas retorcidas, los golpes a la garganta, los cuerpos saliendo despedidos al cruzarse con Nico… te empujaban a rebuscar entre las carátulas del videoclub, esperando encontrar un nuevo título encabezado por Steven Seagal.

La frase: “…no habéis sido juzgados porque estáis por encima de la ley. De la vuestra, no de la mía”.

La secuencia: Seagal en camisilla negra por los barrios bajos, buscando pistas y repartiendo hostias.

VENCEDOR DEL 1º ASALTO: El hecho de pertenecer a géneros distintos (el policíaco y el de artes marciales), hace complicada la comparación. Pienso que los años han tratado mejor al film de Seagal, pero es imposible zafarse de la nostalgia que te invade al escuchar “Fight To Survive” mientras vemos cómo Van Damme avanza en el Kumite.

Aaaarggggh…¡no puedo decirme!…así que…ASALTO NULO.


ROUND 2. ¡¡¡FIGHT!!!

-Difícil De Matar (1989) vs. Kickboxer (1989).


Tras su exitoso debut, Seagal rueda Difícil De Matar (1989). Mason Storm (Steven Seagal) es un policía de Los Angeles que graba los tratos turbios entre un político y la Mafia italiana. Debido a esto, el hogar de Storm es asaltado por un grupo de hombres armados que matan a su esposa y dejan al policía en coma. Tras varios años convaleciente, Seagal despierta con la obsesión de encontrar a su hijo desaparecido tras el tiroteo y vengarse de quiénes destrozaron su vida. 

Respaldado por la Sra. Seagal, Kelly ’the woman in red’ LeBrock, en el film se traza la imagen más icónica del actor, con su eterna coleta, su ceño fruncido, su ropa negra, (un ligero sobrepeso) y sus conexiones con la Cultura Oriental. No obstante, la película se ve mermada por un Segundo Acto sin apenas acción y un permanente tufillo a telefilm.

La frase: “-…y mi palabra va a Misa. –Me encargaré de llevarte a Misa, Senador Trent…a Misa de Difuntos.”


En el caso de Van Damme, en Abril de 1989, estrena una de sus películas más recordadas. En Kickboxer (1989), Jean-Claude da vida a Kurt, hermano del Campeón de Kickboxing, Eric Sloan, el cual queda paralítico tras pelear con el brutal Tong Po, en Bangkok. Es por esto que decide buscar un maestro que le enseñe los secretos del Muay Thai y poder desquitarse de lo ocurrido con su hermano, enfrentándose a Tong Po.

Más oscura que Contacto Sangriento (1988), el largometraje consigue darle brío a la mil veces contada historia del entrenamiento marcial y permite a Van Damme demostrar, dentro de lo que cabe, sus dotes para el drama en las secuencias del hospital, o para la comedia en el hilarante baile en el bar.

Los momentos: Los entrenos en la Ciudad de Piedra y la escena de la palmera.

VENCEDOR DEL 2º ASALTO: La olvidable Difícil De Matar (1989) no es nada frente al antológico combate Kurt-Tong Po, con guantes impregnados en cristales rotos, de Kickboxer (1989). El tiempo la convertiría en película de culto dentro del género y en vara de medir de la filmografía posterior del belga.

Por lo tanto, ganador por K.O…Jean-Claude Van Damme por Kickboxer (1989).


ROUND 3. ¡¡¡FIGHT!!!

-Lionheart, El Luchador (1990) vs. Señalado Por La Muerte (1990).


En 1990, Van Damme se pone bajo las ordenes de Sheldon Lettich, guionista de Contacto Sangriento (1988), para filmar las aventuras de Lyon Gaultier, el legionario que escapa de su destacamento en África para intentar ayudar a su familia, tras el asesinato de su hermano. El camino para llegar a Los Angeles, serán las peleas callejeras en las que pronto se hará famosa la dureza de El León.

El largometraje narra el ascenso de Van Damme en el mundillo de las luchas clandestinas, junto a los intentos del protagonista por ayudar a su cuñada y a su sobrina, lo que le da un poso de melodrama al conjunto final.

En este sentido, Van Damme es capaz de dotar de humanidad al personaje en las escenas familiares o cuando se contrapone la integridad de Lyon a la frivolidad de los millonarios que se divierten apostando en sus combates.

Las secuencias:  La pelea con Atila y la relación con su manager Joshua.


También en 1990, Steven Seagal rueda Marked By Death. En ella, el policía antidroga John Hatcher, decide regresar a Chicago y retirarse del servicio activo. Sin embargo, no tarda en verse involucrado en un tiroteo que lo convierten a él y a su familia, en el blanco de una peligrosa cuadrilla de traficantes jamaicanos.

Sanguinaria película que destaca por el exotismo de los antagonistas de Hatcher que llenan el film de rastas, drogas, colorido, rituales vudú y violencia. Todo ello, personificado en Screwface, histérico líder del clan jamaicano, que poco puede hacer cuando Steven Seagal decide que descienda drásticamente la población caribeña de la ciudad.

Así mismo, el ser el mayor presupuesto con el que había contado una producción de Seagal hasta el momento, dotó de un mayor vuelo a la película cuya buena acogida lo asentó como rostro reconocible para el gran público.

La frase: “Uno pensó que era invencible y el otro que podía volar. Los dos se equivocaron.”

La escena: El ataque a la mansión de Screwface, en Kingston.


VENCEDOR DEL 3º ASALTO: En mi opinión, Lionheart, El Luchador (1990) no tiene la chispa de producciones anteriores, llegando a caer en el tedio. No se puede comparar a la diversión asegurada de Señalado Por La Muerte (1990) que, sin inventar nada nuevo, funciona a la perfección como vehículo de puro entretenimiento.

Así que, ganador por K.O… Steven Seagal por Señalado Por La Muerte (1990).


ROUND 4. ¡¡¡FIGHT!!!

-Soldado Universal (1992) vs. Alerta Máxima (1992).


En Soldado Universal (1992), Van Damme comparte reparto con Dolph Lundren en la historia del proyecto gubernamental que busca convertir a soldados caídos en un escuadrón de máquinas de matar.  No obstante, al UniSol Luc Devreux (Jean-Claude Van Damme) comienzan a asaltarle recuerdos de su anterior vida y decide huir junto a la reportera  Verónica Roberts (Ally Walker), del acoso del Sargento Andrew Scott (Lundren), otro de los UniSols que también recupera su anterior personalidad, la del sádico asesino que busca saldar cuentas con Devreux, tras haberse enfrentado en Vietnam.

Bajo la batuta del prestigioso Roland Emmerich, Van Damme inició una franquicia que aún hoy sobrevive (Soldado Universal 4: El Juicio Final, se estrenó en 2012). La impresionante imagen de los UniSols, Lundren como villano psicópata, la crudeza de las escenas de acción… todo conformó una original superproducción que parecía inaugurar una nueva época en la que Jean-Claude Van Damme abandona el videoclub para copar las carteleras de los cines del mundo.

Las secuencias: Lundren y su collar de orejas, y la escena de Lundren en el supermercado, y Lundren, en general, junto a la persecución de los camiones por el desierto.


Alerta Máxima (1992) también fue una apuesta clara de promover a Steven Seagal como estrella de Serie A, pese a que fue la segunda opción para liderar el proyecto, tras el no de Van Damme.

Se le rodea de actores contrastados como Gary Busey y Tommy Lee Jones, y se invierten 35 millones de dólares en recrear cómo un grupo de mercenarios atacan al U.S.S. Missouri, sin contar con la presencia a bordo del cocinero Casey Ryback (Seagal), antiguo miembro de los Navy SEALs, que luchará para evitar que se hagan con el armamento nuclear del Acorazado.

La película respondió muy bien en taquilla, y con Stallone y Schwarzenegger preparando proyectos cómicos, parecía que Hollywood ya tenía un recambio para ellos, y que en Seagal habría estrella para rato.

La frase: “¿Es soldado de las Fuerzas Especiales o algo parecido? -No, sólo soy el cocinero -Oh, Dios mío, ¡Vamos a morir!.”

Los momentos: Todas las escenas en las que aparece Tommy Lee Jones y cuando la Eleniak sale de la tarta.


VENCEDOR DEL 4º ASALTO: En Soldado Universal (1992), es un gran acierto el contraponer a Dolph Lundren y a Van Damme, pero transmite cierta frialdad y en ella resuenan demasiado los ecos de Terminator (1984). Por su parte, Alerta Máxima (1992), hija no reconocida de La Jungla De Cristal (1988), saca a Steven Seagal de los entornos urbanos, para hacerle recorrer los peligroso pasillos del Missouri en un vibrante ejercicio de Acción 90s.

Así que, ganador por puntos… Steven Seagal por Alerta Máxima(1992).

  
ROUND 5. ¡¡¡FIGHT!!!

-En Tierra Peligrosa (1994) vs. TimeCop. Policía En El Tiempo (1994).


Tras haber hecho sus pinitos como guionista y productor, y ser Nº 1 en Taquilla con Alerta Máxima (1992), Steven Seagal se ve capaz de dirigir e interpretar su próxima película, En Tierra Peligrosa (1994).

El largometraje narra el enfrentamiento entre el especialista en la extinción de incendios en pozos petrolíferos, Forrest Taft (Seagal), y un corrupto dirigente de una empresa energética (Michael Caine) que busca lucrarse a costa de los inuits y de contaminar media Alaska. 

En ella, Steven Seagal realiza un alegato ecologista de trazo grueso, al que no salva ni Michael Caine, ni la banda sonora de Basil Poledouris, ni los fans del actor que no entienden que coño hace Seagal vestido de esquimal, dando discursos sobre salvaguardar el Medio Ambiente. 

La secuencia: El juego de manos en el bar y, por supuesto, el monólogo final de Seagal que es muy coherente y que es aún más real hoy, que en 1994, pero que está fuera de lugar en un largometraje de estas características.


En el otro bando, con el competente Peter Hyams  sentado en la silla de director, y aún con la mullet heredada de Blanco Humano (1993), Jean-Claude protagoniza TimeCop (1994), una trepidante odisea espacio-temporal que sería su mayor éxito internacional.  

Hyams recuperaría los viajes en el tiempo en El Sonido Del Trueno (2005), a la que no le supo insuflar la fuerza que sí tiene El Policía Del Tiempo. Unos efectos especiales que aún funcionan (esa pantalla que se ablandaba cuando se viaja al pasado); un gran un villano, el añorado  Ron Silver; y un buen guión, dan lugar a una mezcla explosiva de sci-fi y acción, en la que Van Damme interpreta un doble papel, lo que sería un leit motiv en su carrera.

Las imágenes: El prólogo en la Guerra de Secesión americana y en el Crack del 29, Ron Silver hablando consigo mismo y Van Damme como antihéroe asolado por la pérdida y el alcohol.

VENCEDOR DEL 5º ASALTO: El (merecido) fracaso económico y cinematográfico  de En Tierra Peligrosa (1994), no tiene nada que hacer frente a los 100 millones de dólares de recaudación de TimeCop. Policía En El Tiempo (1994). La cuál permitió a Van Damme tomar la alternativa como flamante Action Hero de primer nivel, lejos del guetto de las pelis de karate de sus inicios.

Así que, ganador por K.O.… Jean-Claude Van Damme por TimeCop. Policía En El Tiempo (1994)

Por lo tanto, el resultado del combate es de 2-2 y un nulo.

Entonces…¿Cómo dirimir al vencedor?

Quizás haya que ahondar un poco más en lo que ocurrió después, para romper el empate.

En Tierra Peligrosa (1994) fue el principio del fin para un Seagal, que no tardaría en volver al videoclub y protagonizar su actual ristra de Direct-To-DVD en la que se repiten portadas, esquemas argumentales y la misma sensación de producto sin alma, sólo apto para acérrimos de Steven Seagal, con amplias tragaderas.

El declive de Van Damme comenzó poco después que el de su archienemigo, con el desgaste personal que le ocasionó el sacar adelante The Quest (En busca De La Ciudad Perdida) (1996) y el desplome de la estrafalaria Double Team (1997), que hicieron enfermar su mente y lo hundieron en la cocaína.

Desde entonces, más presencia en los diarios sensacionalistas que en las carteleras, hasta que llegó esto.

Esa forma de contar su historia, de ser valiente y llorar su rabia, de enfrentarse a sus demonios…para mí, le dio una talla artística y humana que no alcanza Seagal.

Así que, levanto el puño del gran Jean-Claude Van Damme como campeón de esta producción de videoclub Van Damme versus Seagal. El Duelo Final (2014).

El que cae y se levanta.

El que lucha contra los demás y contra sí mismo. 

El tipo con cuyas películas me crié y que es lo mejor de Los Mercenarios. 2ª Parte (2012).

Un héroe del pueblo que aún se ve capaz de derribar las puertas de Hollywood con la fuerza de su patada giratoria.


Los que quieran ahondar en el universo Van Damme, les recomiendo que visiten a los chicos de Van Damme Forum, que derrochan cariño por el Rey del Actioner.

jueves, 24 de abril de 2014

CINEMA VÉRITÉ.


Y no hablo del trabajo de Cassavetes o de esos autores que querían hacer retrato social.

Hablo de la realidad disfrazada de fantasía como una constante en el Cine desde sus comienzos.

Como cuando durante la 2º Guerra Mundial, a Gary Cooper se le envía a animar a las tropas norteamericanas desplazadas en Nueva Guinea. El actor, persona poco elocuente, despertaba la emoción de los soldados, volviendo a ser el malogrado Lou Gehrig de El Orgullo de los Yanquis (1942), en la escena de la despedida del Yankee Stadium.

Para esa secuencia, Sam Wood decidió usar casi las mismas palabras que había empleado Gehrig tres años antes. El director sabía que no conseguiría mejores líneas que el adiós de un hombre enfermo que agradece el tiempo compartido a compañeros, entrenadores, periodistas y familia, y proclama que se siente el hombre más feliz sobre la faz de la Tierra.


Otro ejemplo es la mítica El Crepúsculo de los Dioses (1950), cuando Billy Wilder busca la actriz que interprete a la decadente Norma Desmond, antigua estrella del Cine Mudo, olvidada por la Industria que decide recluirse en su mansión, entre polvo, carcoma y amargura.

¿Y quién mejor para el papel que Gloria Swanson, otrora figura cinematográfica de los años 20, venida a menos? Además de la Swanson, Wilder pobló su Sunset Boulevard de caras del Hollywood primero: Buster Keaton, Cecil B. DeMille, o el inmenso Erich Von Stroheim en el papel del servil mayordomo Max.

La fusión entre lo real y lo imaginario es total en la escena donde Norma y su joven gigoló ven una de sus viejas películas con Max ejerciendo de proyectista, y Wilder elige que se vea un trabajo real de Gloria Swanson, dirigido por el propio Stroheim.

Cine en el que se ve otro cine. La realidad sirviendo a la farsa.


En El Último Pistolero (1976), John Wayne, un envejecido outlaw al que le queda poco de vida, regresa su pueblo natal para un último tiroteo. El Oeste de principios del S.XX que se muestra en la película, con automóviles y luz eléctrica, ya no es el Far West, regido por el Duque tiempo atrás, al igual que el Hollywood de los 70 ya no es un sitio acogedor para el viejo héroe, u otros actores del largometraje como James Stewart o John Carradine.

Al menos, la Industria tuvo ese buen gesto con un Wayne que fallecería tres años después, de filmar este epitafio que permitió al actor volver a cabalgar a su querido caballo Dollor y enfrentarse a sus enemigos, ya que no podía derrotar ni al tiempo, ni al mal que le roía las entrañas.

Actualmente, siguen apareciendo muestras de este personal Cinéma vérité como el film de semificción J.C.V.D. (2008), en el que Jean-Claude Van Damme mira a cámara y le narra sus miserias al espectador o El Luchador (2008) de Darren Aronofsky, relato sobre una torturada ex -figura del Wrestling que no es más que el reflejo del declive del propio Mickey Rourke.

Así que hay que seguir atento porque no se sabe cuando la vida volverá a rasgar la pantalla.

viernes, 21 de febrero de 2014

DIXIE CHICKS. LA GRAN ESPERANZA BLANCA.

Los próximos 15 y 16 de Marzo del presente año 2014, se celebrará en el O2 Arena de Londres, la segunda edición del Country 2 Country Festival.

Tras el éxito del 2013, en el que grandes estrellas como Tim McGraw o Carrie Underwood ejercieron de punta de lanza del sonido de Nashville en Europa, en el cartel de este año se echa en falta nombres con algo más de caché que Brad Paisley y Rascal Flatts. Para compensar se ha ampliado el número de actuaciones de grupos locales y se ha incorporado un interesante CMA Songwriters Series. Un espectáculo en el que varios compositores, le explicarán a la audiencia cómo funciona su proceso de creación, y contarán anécdotas y experiencias del mundillo Country.

Labor didáctica que busca asentar este estilo en regiones que aún miran con recelo a los artistas de su género. Algo que sería innecesario, si el grupo que teloneará al mediocre Zac Brown en la primera fecha, hubiese cumplido con su deber de ser la primera banda masiva Country.

Porque el perfil de Garth Brooks es demasiado redneck para el gran público y Taylor Swift ahora quiere ser Madonna. Por eso, la apuesta clara eran las Dixie Chicks: imagen cuidada, amplio espectro en la audiencia, y habilidad para enlazar con gusto el Country y el Pop, sumado al virtuosismo multi-instrumental de las hermanas Erwin y al dominio de su voz de la temperamental Natalie Maines.


En su mano estaba derribar muros, y conseguir que su redefinición de la tradición sureña, medrase en la radio del mundo, y se impusiese definitivamente a los prejuicios. 

Curiosamente, fue Londres la ciudad que detuvo el avance de las Dixie Chicks como la gran esperanza blanca del Country, tras avergonzarse Natalie de su paisano George W. Bush, en 2003, en los días previos a la invasión de Irak. Esa frase, mitad convicción, mitad inconsciencia, las condenó al ostracismo mediático y a modestas giras por Canadá, lejos de las ventas multimillonarias y de los ampulosos shows con los que devastaban los Estados confederados.

Su éxito se había originado poco años antes, de la mano del manager Simon Renshaw, un hombre que vio algo diferente en aquellas tres chicas que, en sus comienzos, cantaban los standards de toda la vida, y no se salían del estereotipo de cowgirls de botas, camisas con chorreras y sombrero. Por eso se las llevó de compras y las animó a probar cosas nuevas en Wide Open Spaces (1998) y Fly (1999).


LPs de clara orientación radio-friendly que alcanzan el disco de diamante, pero con singles que hicieron torcer el gesto de la clase conservadora, como la cáustica “Goodbye, Earl” en la aplaudían que una esposa maltratada asesinase a su marido, o la frenética “Sin Wagon” de evidentes connotaciones sexuales.

Ahora bien, esas producciones palidecen frente a su siguiente obra: el maduro Home (2002), trabajo básico para entender el Country de las últimas décadas. Un disco, cálido y acogedor, en el que se desnuda su sonido, y se reivindican sus raíces musicales.

Ese cambio se ve también en su imagen. Se abandonan los looks urbanos y los videoclips en los que se quería disfrazar su identidad, y se las viste de Monarcas del Country, con el mensaje de somos-de-Texas-amamos-el-Country-y-estamos-orgullosas. 


Se sopla el polvo de instrumentos clásicos, se sientan en el estudio como hacían los antiguos y tejen canciones de textura acústica y sabor bluegrass que avasallan desde el comienzo. Porque tras el 1-2 de la tremenda “Long Time Gone” y la versión de Fleetwood Mac “Landslide”, besas la lona con “Travelin´Soldier”, la trágica historia de amor entre el soldado que no tenía a quién escribirle y la chica que espera que su hombre vuelva a casa. 

Te levantas como puedes y el álbum te da un respiro con las alegres “Truth No. 2” y “White Trash Wedding”, para volver a machacarte el corazón con “A Home” y “More Love”, y entonces, te alcanza en el mentón la embriagadora “I Believe In Love” y, de vuelta a la lona a golpe de viola y armonías vocales.

Te pones en pie con el aliento de la enérgica “Tortured, Tangled Hearts” y la instrumental "Lil´Jack Slade", y aprietas los dientes para encajar los ganchos cruzados de su colaboración con la mítica Emmylou Harris en “Godspeed (Sweet Dreams)” y la majestuosa melancolía de “Top Of The World”.

Y llegas al final del disco con la esperanza de ganar a los puntos, pero, hete aquí, que aparece el bonus track de “Landslide” junto a la divina Sheryl Crow y ya el K.O. es irremediable.

Ese mismo año, se editó An Evening With The Dixie Chicks (2002) en el que se interpreta en directo íntegramente Home (2002), ante un Kodak Theatre rendido a las Chicks, pero no me veo con fuerzas de subirme al cuadrilátero con él.

Una lástima que la política cercenase la carrera de la más exitosa banda femenina de todos los tiempos y nos privase de más joyas de esta categoría.

Porque cuando la demócrata California, llenó de Grammys su amargo Taking The Long Way (2006) fue, más que un apoyo sólido a su música, un acto político de una Academia que siguió ignorando la música de raíces.

El stablishment Country ya había impuesto penitencia y las Chicks tienen pocas esperanzas de recuperar su trono y volver a cantar el “Star-Spangled Banner” en una Superbowl.

Aún así, han vuelto a la carretera, y ahora da igual que no cumplieran su destino.

Entérense.

El mundo es mejor cuando cantan las Dixie Chicks.


martes, 4 de febrero de 2014

C.B. CANARIAS. ADIVINA QUIÉN VIENE ESTA NOCHE.


Una de las (pocas) cosas bien hechas de la ACB, es la fiesta de la Copa del Rey.

Un fin de semana en el que una ciudad se llena de aficionados de los ocho mejores equipos de la competición, se disfrutan de buenos partidos y el baloncesto le araña un poco de foco al todopoderoso fútbol.

A la presente edición acudirán un Real Madrid imperial; un F. C. Barcelona, que es un Fórmula 1 que, unas veces arranca, y otras no; clásicos de este torneo como el Baskonia, el Valencia o el Unicaja;  una realidad asentada en la parte alta de la tabla como el Gran Canaria; la sorpresa del CAI Zaragoza…

Y nosotros.

Un humilde C.B. Canarias que llegará mermado tras la reciente salida del montenegrino Blagota Sekulic. Enorme acierto de la secretaria técnica del club, que lo sacó de un recién ascendido C.B. Murcia, y tras un año y medio de puesta a punto, lo envía a compartir vestuario con las estrellas del Fenerbahçe, dejando un equipo descabezado sin su mejor jugador y con pívots de bolsillo para intentar detener el juego interior blaugrana.

Anyway, esto no será problema para una plantilla que, como en el cuento del Traje del Emperador, vive ignorante de si tiene categoría o no para acudir a la cita copera. Sólo sabe que sufre un trastorno glandular que hace que no pueda parar de crecer, y que pronto se recompondrá apoyándose en lo de siempre: confianza e ilusión.

Mientras tanto, hay que saber disfrutar del triunfo obtenido, hacer un buen papel frente al Barça, y pensar que hace 27 años que no se jugaba la Copa del Rey.

Que en el Canarias todavía permanecen jugadores que hacían tambalear los muros del Ríos Tejera cuando militaban en la modesta LEB II y que el viernes se codearán con la élite del basket nacional.

Y que nadie nos quitará el gustazo de ver aparecer por el Martín Carpena las banderas aurinegras, y que desde la grada se oiga cantar Canarias, Canarias.

Eso es GRANDE.

Lo demás son sólo números.

martes, 28 de enero de 2014

LEIVA. PÓLVORA (2014). CON LAS GUITARRAS CARGADAS Y LA MIRADA PERDIDA.


Casi siempre he seguido a héroes muertos. 

Músicos del pasado con monumentales discografías en las que poder perderse entre los prometedores trabajos de los inicios, los años de esplendor, los apoteósicos Live at the…, y los palos de ciego de volvemos-a-los-orígenes o nos-adaptamos-a-los-nuevos-tiempos cuando los años ocultan la inspiración.

Ha sido para mí, una experiencia el verme contando los días para poder escuchar lo nuevo de Leiva mientras Diciembre (2012) me acompaña mañana, tarde y noche. Pero al fin, llegó el día en el que Miguel Conejo Torres se ha decidido ha presentarnos a su segundo vástago, un anhelado Pólvora (2014) que recién da sus primeros pasos.

A darle forma ha colaborado el productor Carlos Raya, recomendado por los amigos de M-Clan y Quique González, y además, el artista madrileño se ha dado el gustazo de contar con el mítico Joe Blaney, nombre frecuente en trabajos de Keith Richards, The Clash o Tom Waits, para intentar repetir la receta de su debut en solitario: Guitarras pop-rock, y arreglos de viento y cuerda para custodiar la letra franca y tierna de Leiva, en el intento de confirmar la brillantez de hace dos años. 

La mecha la prende “Los Cantantes”, defensa del oficio, ya conocida por los fans en su formato acústico, que pierde sentimiento al electrificarla pero gana en intensidad. Es fácil imaginársela desplegando carisma sobre las tablas con la audiencia rugiendo eso de “…subir al escenario principal, es todo lo que quise conquistar en la vida…”. Le sigue la sinuosa “Terriblemente Cruel”, en la que Leiva demuestra su talento para el estribillo abrumador. Tras ella, llega “Palomas”, con aires de Calamaro en un precioso medio tiempo que sostiene el nivel de los tracks anteriores y despeja definitivamente los temores de un erróneo bandazo que no aguantase la comparativa con Diciembre (2012). 

“Cerca” es otra canción infecciosa de las muchas que pueblan el álbum, que se te clava en el alma y te descubres tarareándola desde que abres los ojos por la mañana. A continuación, el LP alcanza puerto de montaña con la sugerente “Afuera En La Ciudad”. Una relación que se deshilacha, imágenes evocadoras que mezclan lo cotidiano con lo sublime vestidas por violines, en una golosina que no pierde gusto por más que la saborees.


“Del Hueso Una Flor” pese a no ser una composición mediocre, se ve lastrada por un estribillo un tanto ñoño, aunque puede que posteriores escuchas le hagan sumar puntos. “Vértigo” supura angustia vital sobre una mínima línea de guitarra y sintetizador, y rompe con el perfil melódico del disco hasta el momento. “Hermosa Taquicardia”, es otro acierto musical e incide en la temática de las astillas que van brotando en las relaciones.

Con “Mirada Perdida” se cierra el tramo melancólico y se hunde el acelerador en un potente power-pop, concebido para el escenario. “Ciencia-Ficción”, otro tema arrebatador con los Hammonds asomando todo el rato como hacían los Stones en los 70s, y precede a “Mi Mejor Versión”, tonada arrabalera de matices roqueros, y “Francesita”, sentida balada, marca de la casa, que busca exorcizar un corazón roto. Lo mismo que intenta la canción “Pólvora”, delicada pieza de piano que te deja empotrado en el sillón.  

Por ponerle un pero, estaría genial que hubiera sacado un poco la lengua Rollinga como hacía en esos rocanroles, vacilones y humeantes, que tan bien le quedaban a Pereza. Anyway, no se le pueden poner pegas a este gol por la escuadra. Un disco, pletórico de inspiración y melodía, en el que no sabes a donde mirar de la cantidad de temazos que lo conforman y que son dinamita para el directo.

Porque a mí, ya sólo me queda disfrutar de Pólvora (2014) y esperar que, por favor, Leiva acepte mi dinero y poder entrar a una sala en la que desgrane con arte su obra en solitario, a lo mejor, dejando para los bises las perezosas “Lady Madrid” o “Super hermanas”.

Y después morirme.

martes, 31 de diciembre de 2013

LA JUNGLA DE CRISTAL (1988). I NEED A HERO.




















No fue la primera, pero sí la mejor.

Antes se habían estrenado Acorralado (1982), y Terminator (1984), que se  desvinculaban del género de Aventuras, del Policíaco, o del Bélico, y marcaban las líneas maestras de lo que se comenzaba a llamar Cine de Acción. Historias de planteamiento sencillo y ritmo vertiginoso, en las que el antihéroe solitario lucha por vencer al enemigo superior y salvar a la chica, en medio de un huracán de persecuciones, explosiones y balas.

Incluso el humor ya se había añadido a la mezcla en la icónica Arma Letal (1987). No obstante, en La Jungla De Cristal (1988) confluyen una serie de claves que han hecho que el resto de Action movies sueñen con alcanzar ese aura de clásico definitivo que estos 25 años le han otorgado al film de McTiernan.

Del libro Nothing Lasts Forever, de Roderick Thorp, cuyo personaje principal ya había sido llevado al cine en la piel de Frank Sinatra, se extrae una historia que comienza con el sargento-detective John McClane viajando a Los Angeles para visitar a su familia en Navidad. Tras reunirse con su esposa en la sede de la multinacional japonesa en la que trabaja esta, hace su aparición un grupo de asalto paramilitar, al compás del Himno De La Alegría de Beethoven y del rugido de sus Heckler & Koch MP5. Anyway, no contaban con la presencia de un hombre que decide enfrentarse a ellos, únicamente armado con su instinto de poli de Nueva York, su sarcasmo, una capacidad infinita para soportar el dolor, una Beretta, un paquete de cigarrillos alemanes y un par de huevos.

El papel protagonista pasó por las agendas de Arnold, Sly, Nick Nolte, Burt Reynolds (!) y Richard Gere (!!) hasta que se le adjudica a un actor cómico de T.V., un tal Bruce Willis que buscaba saltar a la gran pantalla, y que fue camuflado en la carátula por la desconfianza que los productores tenían en que él solo pudiera aguantar la película.

No obstante, ese aparente missmatch, no empeora y sí enriquece unos fantásticos 131 minutos de puro entretenimiento que han engendrado un rebaño de largometrajes que repitieron ad nauseam su misma fórmula. 

Y es que el héroe contra terroristas en un único entorno, es un argumento que viaja por Alerta Máxima (1992), Pasajero 57 (1992), Speed (1994), Muerte Súbita (1995), La Roca (1996)…hasta llegar a Objetivo: La Casa Blanca (2013), que, directamente, fusila el guión de La Jungla de Cristal.

No se dan cuenta que, aparte de la historia, lo que atrae de esta película es la masterclass de John McTiernan tras las cámaras, que crea una maquinaria infalible de nervio, agilidad y espectáculo visual. Nada que ver con el mareante frenesí para adolescentes de un género, que hoy sigue perdido en su obsesión por el bigger, higher, faster.

Incluso la propia saga Die Hard se ha contagiado por este declive, en unas últimas secuelas en las que Willis pasa de ser un hombre corriente en el sitio incorrecto en el momento equivocado, a transformarse paulatinamente en un imparable Golem calvo.

Lo más que se acerca al personaje original es su socias, el cochambroso detective Joe Hallenbeck, de la inigualable El Ultimo Boy Scout (1991), similar a McClane en  ingenio, testosterona y frases lapidarias por minuto. Tipos desastrados en tiempos de dioses nórdicos y armaduras de ultratecnología, pero cuya humanidad es una inspiración para el espectador.

Por eso yo siempre querré que me proteja John McClane.

El que se veía acojonado cuando escucha las primeras ráfagas de ametralladora, el que se arranca los cristales de la planta de los pies y le ruega al sargento Powel que le pida a Holly McClane Gennero que lo perdone.

Yo me quedo con ese cínico de incipiente alopecia y camisilla Imperio, insolente y derrotado por la vida, pero siempre dispuesto a luchar por liberar al Nakatomi Plaza de las garras del luciferino Hans Gruber. 

Siempre, aceptando su responsabilidad ante la adversidad.

Siempre, un héroe.


 ¡Yippee Ki Yay, hijo de puta!

sábado, 28 de diciembre de 2013

VAMPIROS SOBRE NASHVILLE.

  • Buenas noches.
  • Buenas noches.
  • ¿Qué desearía tomar esta noche? Espero que haya disfrutado de su última experiencia.
  • Si, si. La verdad es que me he divertido mucho en mi periplo por Whitechapel (2009-2013) y ahora me siento huérfano de una serie que me caliente por las noches. ¿Qué tiene usted para mí?
  • Pues... si le gustó Whitechapel, ahora tenemos en cocina Drácula (2013-??) de la NBC. Una revisión de las andanzas del monstruo creado por Bram Stoker, en la cuál el nosferatu viaja al Londres victoriano para vengarse de una Orden secreta que le arrebató a su gran amor y le condenó a vagar como no-muerto.
  • Suena bien. ¿Y quién es él?
  • A Drácula lo interpreta el bello Jonathan Rhys-Meyers, conocido en las ondas catódicas por su papel de Enrique VIII en Los Tudor (2007-2010).
  • Si, y conocido por beberse hasta los botes de colonia.
  • Jeje... Como le decía, ésta revisión modifica lo planteado en el libro y machacado en las numerosas películas posteriores, con curiosas variaciones de la trama básica y de los personajes clásicos de Mina, Lucy, Van Helsing y hasta del propio Drácula que ejerce de malévolo y cruel protagonista, similar al de los cómics de la Marvel de los 70s.
  • Ya, ya...Aún así todavía no le veo el parecido con Whitechapel. No estará usted intentando colarme gato por liebre. ¿Cómo va de audiencia?
  • Mire, le voy a ser sincero, no está yendo muy allá y hay dudas sobre producir una segunda temporada.
  • Hombre, por favor.¿Cómo me hace usted eso? Me engolosina para después dejarme con los dientes largos, nunca mejor dicho.
  • Oiga, caballero. Quizás prefiera una ración con las 15 temporadas de Urgencias (1994-2009) para quedarse satisfecho.
  • No se ponga así tampoco. Es verdad que la ley de la audiencia no debe ser el único criterio y hay joyas por ahí de temporada y media, que están la mar de bien. Tráigala pa'ca, pero hágame el favor de recomendarme otra cosa, por si me quedo con ganas.
  • Muy bien. Para combinar con la negritud carmesí de Drácula, le sugiero un plato de sabroso pollo frito con pan de maíz y budín de batata. Una serie centrada en la lucha generacional entre dos cantantes, mezclándose con tramas políticas, conflictos amorosos, sueños de fama y mucho, mucho Country. Una serie para ver, pero, sobre todo, para oír y dejarse envolver por el encanto de Nashville (2012-??).
  • Puff, tiene pinta de culebrón, aún así igual lo intento ya que a mí me destetaron con Dinastía (1981-1989) y Falcon Crest (1981-1990), y me ENCANTA el Country. 
  • Pues si le gusta, ésta es su serie. En ninguna otra parte encontrará más información sobre los entresijos de la actual escena, con frecuentes canciones y referencias a artistas de la zona, y visitas a lugares emblemáticos como The Bluebird Cafe o al templo del Country, The Ryman Auditorium. No es la serie perfecta, hay subtramas aburridas y cierta artificiosidad que impide que olvides que estas viendo ficción. Aún así, merece la pena por sus protagonistas: la milf Connie Britton como Country Queen madura es un acierto de casting tremendo y Hayden Panettiere, la inolvidable cheerleader de Héroes (2006-2010), sabe darle fragilidad a su papel de ambiciosa nueva estrella musical. 
  • Ok, ¿Temporadas? 
  • Una concluida de 21 capítulos y otra a mitad con 10 episodios emitidos. Digital + ha comenzado a echarla por lo que podrá optar entre la versión doblada y la v.o.s.e., que siempre es más sabrosa. 
  • Bueno, le voy a dar una oportunidad. Póngamela con la de Drácula que me voy a pegar una maratón el fin de semana, y ya le digo.