jueves, 25 de junio de 2015

KISS. LAS MIL CARAS DEL BESO AMERICANO.


Flota en el ambiente el “God Gave Rock N´Roll To You II”, caen los restos del confeti y me encamino a la salida del Palau todavía abrumado por el espectáculo Kiss. Creo que empecé a perder el tino, en el último tramo del concierto, cuando comenzaron a sucederse los números clásicos de la banda y es que, en pocas ocasiones, uno vive esa sensación de sentirse absorbido por el show, de que te cincelen en los huesos el lema: ¡Esto es el Rock!...Inolvidable esa noche de pirotecnia, láser y humo, con las ENORMES canciones del grupo atronando en el pabellón mientras Gene Simmons y Paul Stanley vuelan (sobre) nuestras cabezas.

También ayuda a la experiencia una audiencia, de grandes y chicos, en las que ves a varias generaciones con los ojos como platos, alucinando con un show igual de vigente hoy, que hace cuarenta años. Mi humilde intención es narrar diferentes tijeretazos de una Kisstory que todavía no escribe su capítulo final, y, al igual que en sus directos se mezclan sin orden los viejos y nuevos hits, en la Triple Amenaza, se saltará en el tiempo desde la búsqueda de brújula de los 80 al retorno de los 90, y desde sus primeros pasos a esta madurez con la que recorren el mundo, incrementando un ejercito de fans que nunca tiene suficiente Kiss.

Comienza el viaje.


Kiss. El corazón acústico del hard rock.


1995 no fue la mejor época para los Kiss. La explosión del Rock alternativo barrió con casi todas las bandas de su estilo y el grupo no sabía a que carta quedarse. En el estudio intentaron adaptarse a los nuevos tiempos con un Carnival of souls (1997) de sonido grunge. No obstante, el Unplugged que grabaron para la MTV confirma, primero, que los clásicos de Kiss adquirían nueva dimensión en el modo acústico y, segundo, que los fans estaban preparados para un retorno al formato clásico.

Abrumadora la respuesta del público cuando se juntan sobre el escenario la formación original Stanley-Simmons-Frehley-Criss, y muy emocionante la interpretación de la mítica "Beth", demostrando lo que siempre ha dicho Peter Criss: "Esta canción es mi pequeña...nadie la interpreta como yo".

En el video ME ENCANTA cuando Criss canta lo de: '...me and the boys will be playing all night' y el público entra en éxtasis. El guitarrista de aquel entonces, Bruce Kulick, reconocería más adelante que, en ese momento, fue evidente que la reunión tendría lugar y que su paso por Kiss había concluido. 




Los buenos viejos tiempos.


La publicación de los tres primeros álbumes de Kiss no fue lo que se entiende por un éxito masivo. Las radios se tomaban a broma a una banda de cuatro maníacos salidos de un cómic de la Marvel, y su explosivo directo no era suficiente para impulsar las ventas de sus trabajos en estudio. 


Es por esto que, en el verano de 1975, se deciden a recoger en vinilo la experiencia Kiss en vivo, y se graban conciertos celebrados en Arenas de Iowa, Cleveland, New Jersey y, por supuesto, Detroit. No obstante, el frenesí del grupo en el escenario, rodeado de sangre y fuego, hacían que el material no tuviese la calidad necesaria para poder editarlo. Se opta por pasar por el estudio y retocarlo en una decisión que, años después, alimentaría su fama de banda artificial, pero que a mí personalmente, no me quita el sueño.

Esta vez sí, Alive! (1975) alcanza el cuádruple disco de platino y la histeria por los enmascarados de Nueva York se dispara creando un ejercito de fans que llega a rodear emisoras de radio para exigir que sonasen canciones de Kiss, tales como la cruda "Strutter".




Kiss ha muerto...Larga vida a Kiss!


En 1984, Kiss decide dar el paso y demuestra que hay vida sin el maquillaje. Ejemplo de ello es un potente trabajo de Glam Metal como Animalize (1984) en el que se consolida a las baquetas el añorado Eric Carr, un batería más dinámico que Peter Criss, cuyo carisma y trágica muerte hacen que ocupe un lugar especial en el corazón de los fans de Kiss. 

El clip de "Heaven´s on fire", con Simmons un tanto perdido despojado de su rol de Demonio, deja claro que el más estaba disfrutando de esta etapa era un Paul Stanley que le pasaba por los morros de todos los cock rockers de Los Angeles que era el fucker supremo y que a ambigüedad y arrogancia, no le gana nadie.



Vacaciones rockeras en el mar.


El 30 de Octubre del presente 2015, desde el puerto de Miami, partirá la quinta edición del crucero Kiss Kruise en dirección a Jamaica. 

Cinco días en alta mar disfrutando de conciertos acústicos y eléctricos de Kiss, de rondas de preguntas con la banda, de poder tener tu propia foto con ellos...todo salpicado de juegos, karaokes y concursos inspirados en el Beso americano y sus cuatro décadas de historia.

Un sueño para el kisshead, que este año se basará en el mítico Alive! (1975) el cuál será interpretado íntegramente.



El guitarrista llegado del Espacio.


La Kissmanía alcanza su culmen con la publicación de Love Gun (1977). Para entonces el merchandising de la banda inunda el mercado y cada nuevo disco es recibido con entusiasmo por unos fans que ignoraban que la mejor época de Kiss llegaba a su fin. En el álbum atruenan temazos hard rockeros como "Love Gun", o "I Stole your love", pero yo me quedo con el "Shock me" del gran Ace Frehley.

Frehley es mi miembro de Kiss favorito porque lo veo más real que a Stanley y Simmons, y adoro esa forma de reformular las influencias de Hendrix y de Jimmy Page en un sonido tan característico. Un tipo que no esperó a que le dieran la patada y que se fue porque no quería abrir para Aerosmith en 2003. Da pena ver a un guitarrista tan anodino como Tommy Thayer ocupando su puesto y me hubiera gustado que Bruce Kulick, un tipo con más pedigrí Kiss, se hubiera puesto el maquillaje de Space Ace.

Anyway, siempre será una pasada ver a un Ace Frehley, puesto hasta las cejas, sacarle humo a su Les Paul en "Shock Me".



Eric Carr. Gone, but not forgotten.


La portada de Revenge (1992), la cubierta ametrallada de un avión de combate, puede servir de metáfora del estado de Kiss en ese momento. Los 80 habían quedado atrás dejando un sabor agridulce en el que la demostración de que tenían el talento para continuar evolucionando como banda, se compaginaba con un progresivo declinar de su popularidad. 

Y es que el tener que fajarse cada noche con grupos emergentes como Def Leppard, Bon Jovi o Mötley Crüe se tradujo en giras por recintos a medio llenar, un Gene Simmons demasiado pendiente de sus proyectos extramusicales y la sombra en el horizonte del nuevo sonido que llegaba de Seattle. A todo esto se le suman los fuertes dolores en el pecho que comienza a sufrir el batería Eric Carr, al que pronto se le diagnostica un cáncer terminal.

Sin embargo, pese a todo, Revenge (1992) es uno de los discos más celebrados de la etapa sin maquillaje y varios de sus temas (“Unholy”, “Thou Shalt not”) presentan una contundencia metálica, inédita desde los tiempos del Creatures of the night (1982).

Anyway, si por algo es recordado este álbum es por el himno “God gave rock n´roll tou you II”. Canción con gran dueto entre Stanley y Simmons, cuyo videoclip muestra al grupo tocando en un hangar, mientras se intercalan imágenes antiguas de Kiss. 

El ver a Eric Carr, visiblemente desmejorado, con una peluca para ocultar los estragos de la quimioterapia, mientras se oyen líneas como “Dios…nos ha dado un regalo, un camino, y el nombre del camino es rock n´roll” emociona a todo fan de Kiss y a cualquier seguidor de la música.



El vuelo del murciélago.


Tras el éxito comercial del Alive! (1975), Kiss cuenta con muchos más medios para meterse en el estudio, y paren uno de sus mejores discos. Destroyer (1976) suele ser el álbum con el que se introducen muchos primerizos, en el mundo del Beso americano, y es que, prácticamente, es un Greatest Hits: "Detroit Rock City", "Shout it out loud", "Beth", "Do you love me"... canciones que, desde entonces, han sido tocadas miles de veces en vivo por la banda, aunque seguro que no tantas como la poderosa "God of Thunder".

El productor Bob Ezrin transformó un típico tema festivo de Paul Stanley, en una sabbathiana marcha militar que avisa de la llegada del Dios del Trueno desde otra dimensión, para robaros vuestras almas. Si a todo eso, le añades un Gene Simmons poseído, maltratando su bajo, escupiendo sangre y volando sobre el escenario, obtienes un momento icónico de la historia del Rock.



Vinnie Vincent. ¡Kiss soy yo!


El último disco de la primera etapa de Kiss con el maquillaje, Creatures of the night (1982), también supuso un endurecimiento de su sonido debido a la llegada del virtuoso guitarrista Vinnie Vincent. Un tipo con un ego del tamaño de su talento al que se le asignó el rol del "guerrero egipcio" y que sólo duró un par de años en la banda, debido a su difícil carácter y a que, en directo, sólo se preocupaba de colar largos solos en cada canción.

Con todo, se le debe reconocer su contribución a crear trallazos como este acelerado "War Machine" que es de lo más heavy que ha grabado Kiss.



La banda más caliente del mundo.


Kiss y el sexo han sido dos conceptos unidos desde los inicios de la banda. Eran famosas las orgías que se montaban en las fiestas postconcierto de sus giras de los 70 a las que asistían todas las chicas de cada ciudad, más una numerosa troupe de fans que viajaban con Kiss.

Quien más disfrutó del poder de seducción de estar en la banda más caliente del mundo fue un Gene Simmons que cifra su número de conquistas en 4.850, entre las que están estrellas como Cher o Diana Ross, junto a groupies anónimas de las que Simmons presumía de ni siquiera haberles pagado un taxi a la mañana siguiente. 

El resto del grupo tenía otros intereses: Peter Criss, el alcohol; Ace Frehley, las drogas; y Paul Stanley...bueno, sobre Paul Stanley hay historias ambiguas. Aunque eso no le resta grandeza a la extraordinaria "Love Gun" de su disco homónimo de 1977, en la que Stanley advierte que no hay sitio en el que ocultarse, cuando tiran del gatillo de su pistola del amor.



Kiss F.M.


Tras el olvidable Asylum (1985), se publica uno de los álbumes más orientados al A.O.R. de la carrera de Kiss, Crazy Nights (1987). Un trabajo decepcionante para los seguidores de los 70, pero que, pasados los años, se ve con cariño y que encaja a la perfección en una sesión de light metal, acompañado del Open up and say...ahh (1988) de Poison o del Final Countdown (1986) de Europe.

Se vuelve a contar con el compositor Desmond Child, Rey Midas del hard rock ochentero, y los teclados impulsan un disco en el que brilla el single 'Crazy, Crazy Nights '. Declaración de amor de la banda a los fans y por extensión, al rock en general.

Sigue siendo grande ver a Paul Stanley caminando sobre el público, y recientemente se ha vuelto a incorporar al setlist de Kiss en directo.



Los primeros pasos de la bestia.


Del primigenio Kiss (1974) se extrajo como single este maravilloso "Nothin´to lose". Carta de presentación de la banda que bebe tanto de los Beatles como del Glam inglés. En la letra, Gene Simmons, hombre refinado, cuenta como le hizo un back door man que dirían los Zeppelin, a su novia y...she didn't wanna do it, but she did anyway.

La grabación del concierto en el mítico Winterland de San Francisco es oro puro y todavía transmite aquella atmósfera de peligro del directo Kiss de esa época.

Una banda que crea momentos álgidos sólo moviendo la cabeza.



Detroit. My kind of town.


La relación de Kiss con la ciudad de Detroit viene de lejos. Se han empleado grabaciones de conciertos allí, en Alive! (1975), Animalize Live Uncensored (1985) y Alive III (1993), fue la ciudad elegida para iniciar la Gira de reunión en 1996, e incluso le han dedicado una canción: "Detroit Rock City" .

Incluida en Destroyer (1976), cuenta la historia de un fan que pierde la vida en un accidente mientras se dirige a un show de la banda y se ha utilizado en incontables ocasiones como apertura de sus directos.

Así mismo, fue el nombre elegido para un film de 1999 que, pese a fracasar en taquilla, se ha ido convirtiendo en título de culto. En esa película, cuatro chavales intentan llegar a Detroit para ver a Kiss, y, puede que no triunfase porque era una película de Kiss sin Kiss (!). Aún así, cuenta con una banda sonora imponente en la que, por supuesto, está "Detroit Rock City".

The Dark Side Of The Kiss.


A Kiss se le podrán achacar muchas cosas, pero no se puede decir que sean inmovilistas y que no arriesguen, pese a lo incierto del resultado. Desde 1979, el hard rock de sus inicios se fue matizando con arreglos pop lo que supuso una perdida de la identidad de la banda y un período borroso que determinaría, más adelante, la ruptura de la formación original.

En 1981, Kiss deciden dar un volantazo y grabar un álbum conceptual de rock progresivo (!!).  Music from "The Elder" (1981) se concibió como la Banda Sonora de una futura película que narrase la batalla mitológica de un héroe por salvar el Universo. El resultado comercial y artístico fue un batacazo que hizo huir espantado a un Ace Frehley que no entendía que coño había hecho el productor del disco con sus solos de guitarra, y que, sin su colega Peter Criss, se veía en inferioridad ante la dupla Simmons-Stanley, a la hora de decidir. 

Los años la han convertido en obra de culto y han hecho que canciones como "A world without heroes" sean reclamadas por los fans para que las toquen en directo en convenciones o en el célebre crucero Kiss Kruise.



Kiss. Acordes y desacuerdos.


Tras girar por el mundo con el Alive/Worldwide Tour(1996-1997), Kiss entra en el estudio para grabar su primer disco con la formación original en diecinueve años. Algo que después se demostraría falso.

Y es que el Tour compartido había subrayado las diferencias de Simmons y Stanley con los retornados Peter Criss y Ace Frehley, que apenas participaron en las sesiones de un frío Psycho Circus (1998), que tiene momentos notables como "You wanted the best" en la que cantan los cuatro miembros de Kiss, la emocionante "Psycho Circus", o la melódica balada "We are one". 

No obstante, en general, transmite una sensación de producto sin alma, sin la espontaneidad y la garra de sus primeros álbumes de los 70. Aún así, es bastante recomendable, sobre todo, por canciones como esta glammy "Into the void" en la que Ace demuestra que todavía le quedaban riffs de calidad y que formó parte del setlist de la siguiente gira.



Bruce Kulick. El quinto Kiss.


Tercer single del Revenge (1992) en "I just wanna" nos encontramos con un festivo hard rock, típico de los Kiss de esa épocal, y con un juego de palabras en el que se cambia el for-get por fuck en el el estribillo para echarle pimienta a la canción.

Sería una de las últimas colaboraciones del guitarrista Bruce Kulick. Sustituto del fugaz Mark St. John desde el Animalize Tour, fue su hermano mayor, Bob Kulick, guitarra en la sombra de Kiss durante muchos años, el que recomendó su incorporación a la banda.

El que se optase por un "yes-man" como Tommy Thayer para sustituir a Frehley en 2002, sólo se explica por el querer abaratar costes contando con alguien que lo mismo le recuerda a Space Ace como eran sus solos, que te edita el DVD Kiss, The Second Coming (1998), que le pinta la casa a Paul Stanley.




You don´t have to put on the black light.


Cerrando su álbum de debut, Kiss (1975), se encuentra la gloriosa "Black Diamond". Compuesta por Paul Stanley, cuenta la historia de una prostituta negra que recorre las calles para ganarse la vida, y ha sido cantada primero por Peter Criss, y más adelante por el resto de baterías de la banda.

Es curioso comparar la grandilocuencia del "Black Diamond" grabado con la Sinfónica de Melburne para el Alive IV (2003) con la suciedad casi punk de su versión de los 70.



Kiss. Under The Influence.


Las influencias musicales de Kiss siempre han estado determinadas por su devoción por los Beatles. Las melodías, los juegos vocales, el revestir el pop de los cuatro de Liverpool de un armazón metálico... fue algo constante en sus inicios, lo que les valió el apelativo de "The Heavy Beatles".

Así mismo, también bebieron del Glam inglés de Slade o (como todos) de la furia desatada de Led Zeppelin, a los cuales versionaron recientemente en su concierto acústico en el San Manuel Indian Casino.

No obstante, en estudio, su versión más celebre fue la que hicieron del "2.000 man" de los Rolling Stones. Perteneciente al olvidadísimo disco psicodélico Their Satanic Majesties Request (1968), Ace Frehley hace suya esa canción en la que se proclama un hombre del año dos mil, con un romance con una computadora y al que sus hijos no entienden.



Kiss. #sinfiltro.


Esta vez sí, con el álbum Lick it up (1983) Kiss dan en el clavo y consiguen reconectar con una audiencia, sorprendida por la decisión de la banda de abandonar el maquillaje.

El mismo día que se lanza el primer single, el 18 de Septiembre de 1983, tiene lugar una entrevista en televisión, en la que Kiss muestran sus rostros por primera vez. Y no sólo eso, también se cambia el vestuario, los números escénicos de los 70s, y un repertorio en directo más basado en los discos recientes. El grupo se siente fuerte y quiere inaugurar una nueva etapa en la que se mire al futuro.

Todo eso se observa en el entrañable videoclip de "Lick it up", ambientado en un mundo postapocalíptico de mujeres salvajes, cuya alta rotación en la MTV, sirvió para impulsar el seguimiento de una nueva generación de fans.



El beso del cowboy.



Es curioso el gran calado que tienen Kiss en la sociedad norteamericana. Prueba de ello, es el variopinto conjunto de músicos que participan del disco Tributo Kiss my ass (1995). Un álbum en el que coinciden bandas que sí se las ve afines al universo Kiss como Anthrax o Extreme, con otros grupos de cariz alternativo como Gin Blossoms, Dinosaur Jr. o la superbanda que se formó con miembros de Rage against the machine, Faith no more y Tool. 

Esto es debido a que estos músicos, fueron los niños de los 70s a los que sus padres llevaron con la cara pintada a un concierto de Kiss. Un período que, entonces y hoy, conserva su aura intacta, y que inspiró a muchos para subirse a un escenario y ofrecer su particular visión del espectáculo musical.

Entre ellos, quién lo iba a decir, la megaestrella del Country, Garth Brooks que se declara fan irredento de Kiss y que clava una soberbia interpretación del "Hard luck woman".



Los primeros 40 años de Kisstory.



Es inspirador que a estas alturas de su carrera, Kiss todavía luche por conseguir que sus nuevos temas ingresen en su galería de clásicos. Prueba de ello, es la inclusión de este reciente "Hell or Hallelujah" del Monster (2012), en sus últimos directos.

Y es que, a pesar de que Simmons reconoce que cada vez le cuesta más cargar cada noche con su traje de demonio, el esfuerzo por seguir siendo una banda contemporánea, que no sólo quiere tocar oldies, está a la altura de un grupo sin el que no se entiende la historia de la música rock.



Besos Rotos.



En Octubre de 1979, Kiss participa en el "Tomorrow Show" de Tom Snyder como parte de la promoción de su último álbum, Dinasty (1979). Tras unos pocos minutos, Ace Frehley decide animar la entrevista y comienza a hacer chistes, a reírse sin parar e interrumpir a sus compañeros para irritación de Gene Simmons.

La grieta entre Ace y el duo Stanley-Simmons ya era insalvable. Frehley no tenía esa concepción tan profesional del grupo como los otros y estaba crecido ya que su disco en solitario era el que había recibido las mejores críticas de los cuatro.

Pese a que precedió a la ruptura de la formación original, hoy en día se lo considera un momento memorable de la Kisstory, ya que pocas veces se retransmite por televisión la separación de una banda de rock.



Kiss in Chains.


En 1996, con la gira de reunión de la formación clásica ya confirmada, pocas ganas tenían Simmons y Stanley de concluir el disco de estudio que tenían entre manos. No obstante, el dinero invertido por la productora hacía necesario que se diese salida al que iba a sustituir a (Music from) The Elder (1981) como disco "maldito" de Kiss.

La desidia de los líderes hizo que el guitarra Bruce Kulick obtuviese un gran protagonismo en la composición de un álbum que apostó por un género, el grunge, que, en primer lugar, ya empezaba a agotarse en aquella época, y, además, no encajaba para nada en el estilo de la banda.

El resultado no convenció a Simmons que retrasó la publicación del disco hasta que las filtraciones de dicha grabación, obligó a que se editase formalmente.


Muchos dicen que, si no se hubiese producido la reunión, Carnival of Souls: The Final Sessions (1997) hubiese significado el fin de Kiss.



Kiss...pero sigo siendo el rey.



El 12 de Marzo de 1999, el Psycho Circus Tour de Kiss, se despide de Alemania con una última actuación en la ciudad de Bremen. Tras la canción inicial, Paul Stanley, ayudado por un traductor, le explica al público que el Jefe de bomberos de la ciudad había prohibido el uso de los fuegos artificiales durante el show y que no iban a poder hacer uso de ese elemento tan típico de Kiss.

Tras esto, el show se desarrolla con normalidad hasta que, en la última canción ("Black Diamond"), se hace estallar de una sola vez toda la pirotecnia preparada para el concierto.Desde entonces, Kiss tiene prohibido tocar en esa localidad.

Es de agradecer que todavía conserven esa arrogancia y rebeldía de rockstars que se ven por encima de las leyes que acatamos el resto de los mortales.



La krisis de la mediana edad.


Aprovechando el tirón del éxito de Animalize (1984), Kiss se apresura en publicar Asylum (1985), un disco que no alcanza las expectativas ni de la banda ni de los fans, debido a que se estaba perdiendo la química en el seno de Kiss.

Bruce Kulick es el cuarto guitarrista del grupo en cuatro años, se mira demasiado lo que está de moda y se toman decisiones desacertadas puliendo en exceso la producción del disco, u optando por una imagen demasiado barroca para tipos como Gene Simmons que ya enfilaban los 40.

Y sobre todo, el problema era que se habían convertido en un grupo de rock más, en algo convencional, cuando Kiss siempre habían sido impredecibles.



The boys are back in town.



Y, por fin, la noticia más esperada, en Febrero de 1996, en la Ceremonia de entrega de los Grammys, se descorre la cortina y tras ella aparecen el Demonio, el Hombre del Espacio, el Starchild y el Hombre-Gato llegados desde 1979 para devolver el espectáculo al rock n´roll.

La gira posterior que arrasó América fue un fenómeno único sólo comparable retorno de Elvis en el 68. Los fans, antiguos y nuevos, querían formar parte de la liturgia de un show de Kiss, querían vibrar con el fuego, el maquillaje, la sangre, las guitarras humeantes..., querían algo con lo que soñar tras tanta angustia vital procedente de Seattle, querían poder decir: "yo estuve allí y sentí la magia.".