domingo, 23 de noviembre de 2014

PACQUIAO VS. ALGIERI. EL TIGRE Y LA GACELA.


El joven aspirante con el que nadie cuenta, contra al gran campeón.

El italoamericano que se enfrenta a la leyenda, inflada de títulos, que amenaza con tumbarlo en un asalto. 

El yankee que llega al corazón del Imperio amarillo para probar que tiene pólvora en sus guantes para alcanzar un campeonato del mundo del peso wélter.

Y no, no es un guión descartado de la saga Rocky, es el combate que la pasada madrugada se disputó en el Cotai Arena, de Macao (China).

Hasta allí, viajó el, apresuradamente, apodado The King of New York, Chris Algieri. Un universitario extrovertido que, tras triunfar en el kickboxing, ha ascendido como un meteoro en los rankings, sobre todo, tras su agónica victoria frente al ruso Provodnikov el pasado mes de Junio.

Y enfrente estaba la cara del boxeo de los últimos años. Con el peso pesado dominado por la aburrida dictadura de los hermanos Klitschko, ha sido la velocidad y la contundencia de los puños del Demonio Tagalo lo que ha fascinado a los aficionados y ha llevado el nombre de Manny Pacquiao más allá del cuadrilátero.

Un Pacquiao que quería desquitarse de aquel feo nocaout sufrido frente a Juan Manuel Márquez. Un K.O. que ha hecho que se asocie el fantasma de la decadencia (y de la lesión cerebral) al otrora invulnerable Pac-Man.

No parecía preocupado el filipino, mientras se acercaba al ring, consciente de que con él, no sólo iba su país natal, sino todo un continente asiático que adora ver como este hombre apacible le hace crujir los huesos del cráneo a la mayoría de los occidentales que se atreven a pelear con él.

Por el contrario, la confianza y la chulería de rapero blanco de Algieri le duró lo que tardó en quitarse la gorra de visera ancha y que sonase la campana de inicio del primer asalto. Tras esto, hizo gala de su pasado de kickboxer, y tiró de piernas para correr por el ring con miedo de que el millón de dólares pactado, le costase alguna cicatriz de más en su bello rostro.


Con el avance del combate, Pacquiao se fue contagiando del conformismo de su rival y no dio muestras de aquella tormenta desatada de antaño. Quizás por el recuerdo de aquella derecha furtiva de Márquez que le hizo probar el raro sabor de la lona. Quizás por que no tenía nada que demostrar con un púgil que ni siquiera llegó a digno sparring.

Mucho más tendrá que hacer en ese soñado Mayweather-Pacquiao que se empieza a perfilar para 2015.

Una pelea en la que Pac-Man tendrá enfrente a un producto de la ingeniería genética, diseñado para dominar todas las artes del boxeo y que se mueve en el cuadrilátero como en el salón de su casa.

El mejor libra por libra que ha existido, campeón invicto y además negro, como tienen que ser los boxeadores norteamericanos.

Un “Money” Mayweather que ya no tiene excusas para regalarnos un combate que detenga el mundo y despeje las dudas de quién es el mejor.

Y Algieri que tenga vergüenza y deje de hacerse llamar el Rey de Nueva York, que ese es el Don, John Gotti como cantaban los Fun Lovin´Criminals.

viernes, 24 de octubre de 2014

SPANDAU BALLET. BISUTERÍA DE LUJO.


   Tras la gira Reformation del 2009, Spandau Ballet elige 2014 para intentar,  ahora sí, poder subirse a la ola del revival y reiniciar su carrera musical.

Su vuelta a los escenarios viene amparada por el film “The Soul Boys Of The Western World”, y el recopilatorio “The Story”, porque si “los otros”, esos paletos de Birmingham, han podido ¿Por qué no ellos? 

Y resulta acertado, hacerlo bajo el marco de un documental que expone su historia, desde sus comienzos en los clubs de Londres, en los que bullía el Nuevo Romanticismo de todos los hijos de Papá Roxy Music y Mamá Bowie, hasta su final, crispado por batallas legales  entre Gary Kemp y el resto de la banda.

Y ahí se ve la experiencia cinematográfica del propio Kemp, al que no le importa quedar de villano, sabedor de que encantan esas historias de segundas oportunidades y de disputas de décadas que se superan al abrigo de los abrazos que ahora se pegan al final de los conciertos.

Otro cuestión sería calibrar si, actualmente, tiene recorrido la propuesta musical de un grupo tan incrustado en una época. Si el pop fácil de aquellos chavales de los 80s tiene sentido interpretado por unos cincuentones, o si les quedan canciones dentro que llamen la atención de los nostálgicos que sólo quieren que se le repasen los clásicos de su juventud.

Opino que el pinchar este reciente Greatest Hits hace despejar rápidamente las dudas al comprobar lo bien que aún suena temas tales como la primaria “Cut A Long Story Short” y su pegajoso riff de teclados que es un fogonazo electro-pop, hoy y en 1980; la alegre pompa de jabón de “Lifeline”; la MAGNÍFICA “Through The Barricades” y su depurada épica; el funky caliente de “Chant Nº 1”; o los himnos “True” y “Gold”, contenidas piezas de satén que le sientan de maravilla a estos maduros Spandau Ballet.

Con respecto a las canciones nuevas, “Soul Boy” y “Steal”, no pasan del aprobado, pero “This Is The Love” es la esperanza de que su próximo disco en estudio, previsto para 2015, pueda alcanzar el alto nivel de All You Need Is Now (2010) de los innombrables.

La canción se apoya en la fuerza el saxo de Steve Norman, elegantes arreglos de cuerda, los coros de los Kemp, y, sobre todo, la voz de tenor de Tony Hadley, que ya tiene hechuras del gran Brian Ferry. Hadley y sus enormes pulmones hinchan de optimismo una composición, que hace que se te vayan los pies tras el brillo dorado de Spandau Ballet.


Puede que si rascas la superficie, descubras que el oro sólo está en el exterior, pero… ¿qué más da?

No me puedo imaginar lo que sería un concierto Spandau Ballet-Duran Duran (al final, lo he dicho) en pleno 2015, en Londres, con un público entregado, lleno de supervivientes del New Romantic que perciban en el ambiente la máxima: “Ey, aún nos queda pelo para peinar, baterías en el sintetizador y las mismas ganas de bailar que hace treinta años”.

viernes, 10 de octubre de 2014

RAPHAEL. ROMPIENDO EL ESPEJO.


    Como el torero maduro, al que ya le cuesta entrar en el traje de luces, pero que se aferra a la arena de la plaza. 

Gallardo y arrogante, con nuevo disco bajo el capote, se pasea Raphael por radios y televisiones, haciendo alarde de agallas para arrimarse al toro Decadencia y salir victorioso.

Ignorando los murmullos que dicen que 71 años ya es edad para cortarse la coleta, Raphael piensa: ¿Qué sabrán esos?

¿Cómo me voy a marchar si vengo de triunfar en el Sonorama, festival en el que me batí con decenas de miles de indies y me los comí a todos?

¿Quién se retira justo cuando Alex de la Iglesia te propone volver al cine y en las marquesinas de los teatros ya se anuncia una nueva temporada de Jekyll y Hyde?

¿Cómo lo voy a dejar si Madrid es mío y ya tengo firmadas 20 fechas entre Noviembre y Diciembre?

Cierto es que De Amor y Desamor (2014), es una revisión sinfónica de parte de su repertorio. Pero cuando eres dueño de una producción tan inmensa, seguro que da rabia el que el gran público sólo te identifique con un puñado de clásicos.

Porque calidad no le faltan a “Provocación” o “Detenedla ya”, robadas al histérico Millán Salcedo Raphael de los 80s. O a la más conocida “En Carne Viva” también del maestro Manuel Alejandro, que sabía como nadie, regalarle a Raphael esos temas, desgarrados e intensos,  ideales para que el niño de Linares se vaciase sobre el escenario. 

Algo que siempre ocurre en uno de sus himnos personales, “Qué sabe nadie”.


Imprescindible en sus conciertos, en ella están presentes las señas de identidad del artista: los crescendos incontenibles, la ambigüedad, la rebeldía, el valor para desnudar su corazón y el puño apretado al espetarle al mundo que nunca podrá con él.  

También se incluyen temas de sus comienzos, como la delicada “Desde aquel día”. Caballo de Belmonte, que el divo se ha marcado como señal de que, cuando no la pueda interpretar, será la hora de dejarlo.

Y de cuando las canciones aún eran excusas para que Raphael liberase ese torrente que amarraba en su garganta, están la despedida desconsolada de “Amor Mío”, y unas más festivas “Hay Momentos de Amor” y “Ámame” que cierran el disco y levantan el ánimo del oyente que llega hasta allí, abrumado por la tormenta emocional de este gigante, que ya habla de nuevo disco con canciones inéditas para Enero del 2015.


En este proyecto, la cordobesa Vega le devolverá el favor que Raphael le hizo con “Wolverines” y sirve de ejemplo de cómo las nuevas generaciones se acercan a esta figura irrepetible de la música de este país.

Porque Camilo fue un bluff y Julio se fue pronto a Miami, y no es tan nuestro como Raphael.

Porque se morirá dándole vueltas a un nuevo proyecto, a un nuevo disco, una nueva gira, a una nueva excusa para volver a plantarse sobre las tablas y recibir el abrazo de SU público que lo reafirmen en eso que canta en “Frente al espejo”:

"...soy el mismo.
menos tersa la piel, quizás
unos años de más, tal vez
pero tengo ilusiones como cuando era un niño
y me doy por entero cuando encuentro cariño
y me olvido del tiempo cuando empiezo a cantar." 

domingo, 28 de septiembre de 2014

VIAJE AL CORAZÓN DE PODCASTFERA.


 
Escondida entre las rendijas del teléfono móvil, se encuentra Podcastfera.

Un imperio forjado por una legión de voces que buscan derribar las fronteras de la radio convencional.

Un paraje creado por aquellos fans que un día decidieron cruzar el umbral y convertirse en autores.

Un secreto aún para muchos que ojalá pronto descubran a este compañero leal que, periódicamente, te visita para compartir contigo el sueño de un universo fantástico.

Podcastfera es vasta y existen muchos programas de temática diversa, pero yo he decidido comentar aquellos que yo suelo escuchar, y que están centrados en el cine, la televisión, los comics, y la literatura de corte más freak.



EL LEGADO DE KRYPTON. 


El Arnold Schwarzenegger del podcast friki.

En el Sur de la Podcastefera, habitan estos malagueños que acometen cada nuevo proyecto con la determinación de un robot llegado del futuro programado para empresas titánicas que harían temblar a otros podcasters menos curtidos.

-¿Qué hay que hacer un especial de nueve horas (¡nueve horas!) de Bruce Lee? -No problemo.

-¿Qué tenemos que tragarnos toda la producción audiovisual de las Tortugas Ninja de los últimos treinta años? -Eso está hecho.

-¿Qué hay que revisitar la filmografía de Bud Spencer y Terence Hill? -No te preocupes.

De periodicidad mensual y recién celebrado su audio número 50, El Legado de Krypton surgió de las mentes de Diego Jarillo y de la flamante Mar Parejo, y le han dado forma las colaboraciones de Antonio Monfort, Fede, Julio y compañía. Tras unos primeros programas dedicados al héroe de la capa roja, el podcast se diversificó en un amplio espectro en el que caben desde el Tom Hanks de los 80s, pasando por la mitología de los Tres Mosqueteros, hasta la saga Pesadilla en Elm Street o el cine del Oeste.

Queda de su origen kryptoniano, las visitas a la Fortaleza de la Soledad en las que se profundiza en la figura de Superman y un Rompehielos en el que solían comentar las novedades que les habían llamado la atención entre programa y programa. No obstante, últimamente, pasan de hacerlo porque les pueden las ganas de meterse a hablar del monográfico de turno.

Programas recomendables: Me encanta la atmósfera que consiguieron en el especial de Los Monstruos de la Universal, aunque también me reí mucho con El Legado de Bichos de película (Gremlins, Critters, Ghoulies, …) o con el de las Buddie Movies rarunas. De todas formas, el no iniciado puede rebuscar en su página de Ivoox y casi elegir a ciegas, con la confianza de que siempre encontrará horas y horas de entretenimiento, a base de rigor y humor con acento andaluz.



LA ÓRBITA DE ENDOR.


Desde las regiones altas a las que los han trasladado sus numerosas descargas, emiten Antonio Runa, veterano del podcasting patrio, su mano derecha, el Coronel Kurtz, y el resto de su equipo.

El conseguir que su obra compita con el seguimiento en Internet que tienen radios de difusión nacional, se basa en compaginar el recorrido por la actualidad geek con exhaustivos especiales de series míticas (muy recomendable su especial de Lost), clásicos del cómic como Spiderman, Iron Man o la Patrulla X, y películas célebres tales como El Nombre de la Rosa (1986) o 300 (2007), todo con un tono épico y un acabado formal impecable.

Dentro de LODE, coexisten otros formatos tales como Alternativa LODER, tertulia en la que se habla de las últimas novedades; El Legado de Endor, modalidad veraniega de La Órbita en la que Runa le presta su juguete a sus socios; o mi favorito, Balas sobre Endor, spin-off dedicado al cine negro.

Los interludios musicales, las entradillas de las secciones, la pericia de sus colaboradores, incluso un cierto poso filosófico, han creado verdaderos devotos de La Órbita, capaz como ninguna de absorberte en el universo de Star Wars o llevarte de viaje por la Tierra Media.

Son el podcast friki de referencia y podrían ser aún más grandes si controlasen los ataques de divismo asentados en la idea perversa de “el-podcasting-soy-yo”, evitasen caer con demasiada frecuencia en el dogmatismo, y buscasen el ambiente familiar que sí tienen otros podcasts en los que la charla es más relajada.

Programas recomendables: Existen cuatro temporadas repletas de contenidos interesantes, con trabajos exhaustivos sobre Batman, la saga de La Jungla de Cristal, o la serie de culto Twin Peaks.


En uno de los hangares de la metrópoli de Podcastfera, preparan su viaje de regreso a Arrakis, Manuel Callejo, Ricar, y su tripulación. Entre ajustes de propulsores y cálculos de trayectorias, matan el tiempo creando programas quincenales en los que repasan las últimas novedades o profundizan en subgéneros como los psichokillers o en la filmografía de De Palma, dejándole también espacio a la literatura.

El peinar canas y ser contemporáneos de muchas de las películas clásicas que comentan son galones que se traducen en ofrecer la perspectiva única del que una vez se metió en una sala de cine, ignorante de lo que iba una tal Alien, el Octavo Pasajero (1979) o poder contar en primera persona el impacto de El Planeta de los Simios (1968) en la España de la Dictadura.

Así mismo, también se aprecia el buen ojo de Manuel al acoger en la nave a verdaderos cracks como el Sr. VCR (Ninja Vs. Commando, Vuelo 180) o Javier Arriola, de Apocalipsis Friki.

Programas recomendables: Los TREMENDOS programas de los 80s, en los que Ricar despliega todo su arsenal de anécdotas, vividas como dueño de videoclub, o el especial de Viajes en el tiempo. Aunque, en general, a diferencia de otros podcasts donde el avance de las temporadas hace subir la calidad, en este, el nivel, ya desde sus comienzos, es muy alto y en todos los programas se distingue en sus voces pasión de fan, cariño por su labor y un poso de esperanza de algún día volver a ver la dunas de Arrakis.




CARNE DE VIDEOCLUB.





No tienen emplazamiento concreto, ya que, este movimiento rebelde cambia de base de operaciones constantemente. Ellos saben que su objetivo (el que los relojes vayan hacia atrás y volvamos a aquellos primeros 80s, cuando los videoclubs comenzaron a proliferar por toda España) no es del agrado de las altas esferas que quieren que impere el gafapastismo más rancio o que triunfe la pantalla verde y el ordenador sobre aquellas películas de la niñez que se nos grabaron en el alma para no borrarse nunca.

En principio, parecía que circunscribirse tanto a un tema (comentar películas de los 80s y 90s), que además también lo tocan los otros podcasts, podría limitar el recorrido de Carne de Videoclub. Pero no ha sido así, y han sabido revisar mitos del VHS tales como Los Cazafantasmas (1984), Willow (1988) o Indiana Jones en busca del Arca Perdida (1981), bajo una óptica fresca y divertida. 

También cabe resaltar su activa presencia en redes sociales que nos recuerda cada día que todos somos carne de videoclub.

Programas recomendables: A mí, me volaron la cabeza con su especial de Blade Runner (1982) y es buenísimo el crossover con Fuera de Series titulado “La Tele que nos parió”. Pero yo empezaría con el último, dedicado a Commando (1985).

Toneladas de humor en este programa número 31 en el que la revisitación de este clasicazo de Acción, sirve de excusa para celebrar una época gloriosa en la que los héroes no eran adultos oscuros y angustiados, sino tipos sencillos pero con un carisma a prueba de balas como el del camionero sobrado que luchaba contra el hechicero milenario que domina San Francisco o el de ese poli de Los Angeles registrado como arma letal.




Y hasta aquí, el viaje por Podcastfera. Un planeta fascinante que no deja de crecer y cuya puerta está a sólo un click de distancia.

sábado, 16 de agosto de 2014

AMERICANA. CAMINANDO POR LOS RAILES (I).











                                                                                                                
Americana: Género que engloba las distintas corrientes de la música tradicional norteamericana.

Senda de ida y vuelta en la que el avance lleva al comienzo.

Enjambre de vías, cruces y conexiones al que es imposible marcar los contornos, y sólo cabe dejarse llevar y disfrutar del viaje por obras atemporales de las que acompañan en la noche y refrescan cuando aprieta el Sol.

Mr. Parsons goes to sin city.


A pesar de tener todos los boletos para ser Country singer (criado en el Sur, de padres alcohólicos y guitarrista desde la infancia) al joven Gram Parsons, no le interesó la música de su tierra hasta asistir a un concierto de Merle Haggard, a mediados de los 60s.

Tras esto, cambió la Universidad de Harvard por Los Angeles con la idea de triunfar en la música. Allí no tardaría en ser invitado a formar parte de la célebre banda de pop psicodélico The Byrds, a los que convenció de que el Country era algo cool.

Mismo trabajo pedagógico hizo con Keith Richards, con el que compartió, aparte de jeringuillas, su pasión por la música de raíces. Y es que el que huela a Country en LPs de los Stones como el Let It Bleed (1969) o el Exile On Main Street (1972) es mérito de esta estrella fugaz que se apagó con 26 años y cuyas cenizas flotan desde entonces por Joshua Tree.


Aún así, pese a morir joven, le dio tiempo para dejar como legado un nuevo estilo llamado por Gram, el Cosmic American Music. Una personal fusión de Rock, Folk, Country y Gospel que lo sitúan como patriarca espiritual del Americana.

Tanto en solitario como formando parte de los Flying Burrito Brothers o los premonitorios Fallen Angels, dio muestras de su gran talento para reconvertir la música popular y suyas son composiciones de las que han mamado artitas de todo el mundo. Aún así, yo me detengo en la versión, bonita y triste como la vida, de la inmortal "Love Hurts", que grabó con su amiga Emmylou Harris.

Kris Kristofferson. Algo en lo que creer.


El tipo que nos hace avergonzarnos al resto de los hombres.

Graduado en Literatura Inglesa por la Universidad de Oxford, boxeador, capitán del Ejercito USA, piloto de helicópteros, actor en docenas de películas y leyenda del Country.

Un verso libre de 78 años con una historia en cada arruga  y una canción en cada cana llamado Kris Kristofferson.

Un escritor cuyos temas han sido reinterpretados por cientos de músicos y que cambiaron el rumbo del Country. Aun así, sus comienzos fueron complicados y tuvo que plantar su helicóptero en el jardín de la Mansión de Johnny Cash y entregarle una cinta en mano para iniciar su carrera como compositor.

Con las bendiciones del man in black, pronto sus innovadoras letras, desnudas y cercanas, repletas de antihéroes de botas sucias y ojos rojos, se volvieron un bien codiciado en Nashville, ya que casi aseguraban el Número 1 en las listas de singles.


No obstante, Kristofferson fue uno de los muchos que abandonó la capital de Tennesse a comienzos de los 70s, espantado por el pop que comenzaba a dominar la ciudad. Se fue a Texas junto a Waylon Jennings, Willy Nelson y otros outlaws a tocar el Honky Tonk de toda la vida. Y al cabo de los años, esos forajidos, se juntarían con Johnny Cash en el supergrupo Country definitivo: The Highwaymen.


A la hora de acercarse a la imponente discografía de este hombre, los dos discos que grabaron son una buena opción, así como su debut, con la versión primigenia del clásico “Me and Bobby McGee”, pero a mí me tiene hipnotizado esa trilogía mágica formada por This Old Road (2006), Closer To The Bone (2009) y Feeling Mortal (2013).

Discos austeros en los que resuena una voz cavernosa que habla sobre la vejez, sobre los amigos que se fueron, sobre esa América que ya no es la que una vez amó. Y que confronta al viejo peregrino y le pregunta si todavía cree en la revolución.



En lo que creo yo es en alguien que a su manera siempre intenta ser libre.

Yo creo en Kris Kristofferson.  


El Country de los universitarios.


1987. En las afueras de St. Louis, Jeff Tweedy y Jay Farrar forman Uncle Tupelo, banda que había oído los mismos discos de Hüsker Dü que Eddie Vedder, pero que  a la distorsión y al desencanto, querían añadirle la herencia de la tradición.

Incluso para los muy abiertos de orejas, el meter a Hank Williams con los Stooges era una apuesta arriesgada, de la que no se esperaba que pudiera surgir un nuevo género musical: el alt-country.

Estilo cuyas esencias están condensadas en No Depression (1990), maridaje intenso de la crudeza punk y la pureza del Country con la lucha de clases de fondo.


Obra imprescindible para entender rock alternativo y faro que hizo que muchos se volvieran hacia el Midwest yankee a la búsqueda de otros grupos con similar sensibilidad que los efímeros Uncle Tupelo.

Y seguro que en las tiendas de la época, cerca de los CDs de los Tupelo y sus derivados (Wilco y Son Volt) aparecían The Jayhawks y su radiante Country-folk.



Con Hollywood Town Hall (1992) y Tomorrow The Green Grass (1995), la banda de Gary Louris y Mark Olson inicia un recorrido triunfante por el Americana con temazos como “Waiting For The Sun”, “Two Angels”, “Wichita”, “Blue”, “I´d Run Away”, “Miss Williams´ Guitar”. Canciones de pulidas armonías vocales y sentimiento inflamado, como las que hacía Gram Parsons, que puede que también hubiese tirado por el pop como hicieron posteriormente los Jayhawks, tras la marcha de Olson.



Primera parada de este viaje persiguiendo al Americana. Para los que quieran saber más, la verdad está en Toma Uno, el programa de Manolo Fernández, en Radio 3.

jueves, 17 de julio de 2014

LOS STONES OCULTOS.


       Si le echamos un vistazo a esta penúltima gira de los Stones, “14 On Fire”, nos damos cuenta de que el grueso del repertorio pasa de largo las tres décadas de antigüedad. 

Y es normal que los fans quieran vibrar con clásicos como `Jumpin´ Jack Flash´,`Satisfaction´ o `Honky Tonk Woman´. Pero, …¿Es que los Rolling no grabaron nada decente después del Tattoo You (1981)? ¿Se les secó la inspiración tras haber hecho suyos los 70s?

Para nada es así. Es muy disfrutable la música que Mick, Keith & Cia., compusieron tras su época dorada y hay temas que bien merecen que se les vuelva a prestar atención.


`ONE HIT (TO THE BODY)´.


Los empujones entre Mick y Keith del videoclip, son reflejo del estado de una banda que, en el año 86, se hacía pedazos con Charlie Watts incapaz de salir de gira para presentar Dirty Work (1986), debido a su adicción a la heroína (no todos podemos ser como Keith) y Jagger pensando que podía prescindir de los Stones y triunfar en solitario.

Aún así, les sobraba para parir un single contundente que ha ganado con los años. El director Russell Mulcahy se lleva a los Rollings al universo de Los Inmortales y el maestro Jimmy Page colabora con el solo de guitarra.



`MIXED EMOTIONS´.
 
Mick compartiendo escenario con los teloneros del Urban Jungle Tour.

Tras una separación no reconocida de la que quedaron sendos trabajos en solitario de Jagger y Richards, los Rolling se reúnen para un nuevo álbum, Steel Wheels (1989), encabezado por el hit `Mixed Emotions´.

Adoro esta canción. El riff inicial, los coros de Keith, el subtexto de reconciliación entre los Glimmer Twins, …hasta el sencillo clip, con imágenes casuales en el estudio de grabación de la isla de Montserrat destila el optimismo de una banda que se siente fuerte otra vez.

Tan fuertes se sintieron que se embarcaron en una nueva Gira mundial (la primera en siete años) de enorme éxito comercial. Y es que ese Urban Jungle Tour que devastó el planeta hizo suyo el verso de `Mixed Emotions´ que dice: “… agarremos al mundo por el cuello, y bebámoslo hasta el fondo. Vamos a amarlo hasta la Muerte.”.



`LOVE IS STRONG´.


Los Stones entran en los 90 de la mano de Don Was, que convence a Mick de centrarse en el sonido clásico del grupo y editar un reivindicable Voodoo Lounge (1994).

El productor les afila el colmillo rockero a los viejos leones en temas como `You Got Me Rocking´ o `I Go Wild´, donde destacan la batería de Charlie Watts y el nuevo bajista Darryl Jones. Pero la canción que me hizo gastarme tres mil pesetas de la época en el CD, fue la sinuosa `Love is Strong´, y, más concretamente, el video de `Love Is Strong´.

En el clip, una armónica retumba entre el skyline neoyorquino, anunciando la llegada de los Gigantes en blanco y negro, que toman la ciudad armados con sus instrumentos.  

Tremenda recreación de una canción sobre sexo fugaz que suena como debería ser siempre el sexo: intenso, caliente y sucio.

Y con los Stones de fondo.



`SHINE A LIGHT´.

Mick y Keith componiendo para el Exile.

Durante el Voodoo Lounge Tour, los Rolling deciden bajar a la Tierra, e intercalar actuaciones en pequeñas salas de las que saldría el acústico Stripped (1995).

El álbum lo pueblan versiones relajadas de `Wild Horses´ o `Sweet Virginia´, así como un `Like A Rolling Stone´ que jamás volverá a ser de Dylan.

Pero, entre todas, yo me quedo con `Shine A Light´. Perla del mítico Exile Of Main Street (1972) y homenaje al desaparecido compañero Brian Jones.

Con Jagger como pastor que alienta el fervor de su congregación, los dos tremendos solos de guitarra de Ronnie, el órgano de Chuck Leavell, los coros de Bernard Fowler y de la divina Lisa Fisher (Lisa, I love you soooo much) es científicamente imposible no emocionarse y terminar con los ojos cerrados, dando palmas y rezando para que el Buen Dios encienda una luz sobre nosotros que nos caliente como el Sol del atardecer.   



`ANYBODY SEEN MY BABY´.
 
A nadie le queda la Fender como a The Human Riff.

Esta vez sí, Mick se sale con la suya y consigue que productores de moda le den nuevo aire al sonido de los Rolling. Es por esto que, por el Estudio de Los Angeles donde se grabó Bridges To Babylon (1997) se pasan los Dust Brothers (que ni sé quiénes son, ni tampoco lo voy a buscar en la Wikipedia) para meterle remixes y bases programadas a varios de los temas del disco.

Richards dice que con él no cuenten, que ya está mayor para según que cosas, y que lo llamen cuando vayan a rodar los vídeos. Aún así, Keith debe reconocer que este desconsolado `Anybody Seen My Baby´, tuvo gran acogida como single y que fue un gustazo verlo trepar en los charts por encima de otras bandas que pensaban que los Stones ya eran incapaces de firmar un nuevo Número 1. 



`ROUGH JUSTICE´.


Tras ocho años sin material nuevo, y cuando ya se asumía que las producción de los Stones se limitaría a recopilatorios o directos inéditos, se anuncia la publicación de A Bigger Band (2005).

Esta vez el péndulo oscila hacia la vuelta a las raíces y desde la rabiosa `Rough Justice´, los Stones hacen gala de lo que los hace especiales. 

Rubén Pozo decía que había leído a Don Was comentar que los Rolling en el Estudio eran 7 horas de aburrimiento viendo a la peor banda del mundo y 20 minutos de magia. Y de eso es ejemplo este single, un revoltillo inicial del que surge la esencia de los Stones: la batería tosca, el bajo penetrante, las guitarras crujientes y deshilachadas, y un frontman desvergonzado que canta con la seguridad del que sabe que la tiene grande.
Un grupo que no sólo conserva el pellizco flamenco, sino también la energía del que aún disfruta con lo que hace.

Y eso se ve en la película Shine A Light (2006), en el final de `She Was Hot´, segundo single del disco Undercover (1983). Cuando Jagger se deja llevar por la música y por las caderas de la Fisher. Y deja de ser un hombre de negocios. Deja de ser el líder del grupo de Rock por excelencia cuyas giras reportan beneficios de cientos de millones de dólares. Y se olvida de los años y vuelve a ser el chaval de Dartford que quería triunfar en los clubs de Londres. 

Y eso los hace aún genuinos y aún carne de rock n´roll.


Así que yo lo veo como cuando tras su retirada, Santiago Bernabéu le ofreció a Paco Gento, un empleo en el Real Madrid, y resolvió las dudas del exjugador sobre la labor que podría desempeñar, con un lapidario: Usted es Gento, y tiene que hacer de Gento.

Pues eso. Ellos son los Rolling Stones, y tienen que hacer de eso. No necesitan experimentar, ni adaptarse, ni pensar en que quizás son demasiado viejos. Sólo deben seguir llevando el rock clásico a las masas, llenar estadios, y ser el hilo que une a Robert Johnson, Muddy Waters y Chuck Berry con el Siglo XXI.

Que los años al hombre lo envejecen, pero a la leyenda la agrandan.

Por lo pronto, hay Tour sudamericano para el 2015 que puede preceder, ¿por qué no? a un nuevo disco que contenga temazos como el `Doom And Gloom ´ del Grandes Éxitos Grrr !(2012).

 Y, claro, digo yo que lo propio sería un nuevo World Tour... una nueva penúltima Gira.

martes, 27 de mayo de 2014

NASHVILLE. I STILL LOVE YOU, COWBOY.

Rayna & Deacon.

Duras negociaciones en la firma de la tercera temporada de Nashville.

La rebaja de los beneficios fiscales que la ciudad otorgaba a la productora por la enorme promoción que se hacía de la capital del Estado de Tennesse, hizo que la ABC se pensase si continuar o no con una serie de audiencia discreta.

No obstante, ha habido suerte y podremos seguir disfrutando de las andanzas de una troupe de Country-singers cada vez más numerosa.

Y es que la segunda temporada ha supuesto el asentamiento de personajes como el noble y rudo Will Lexington que oculta sus preferencias a cambio de poder alcanzar su sueño; Laila Grant, ambiciosa teen idol que juega a “Eva Al Desnudo” con la estrella Juliette Barnes; o el frío dueño de Edgehill Records, Jeff Fordham, rival de la protagonista, Rayna Jaymes, en intentar echarle el lazo a los jóvenes talentos que pueblan las calles de Nashville.

Will Lexington.

Así mismo, esta nueva etapa también destaca por dejar de lado el duelo entre las Country Queens, Rayna y Juliette, para darle cancha al puro culebrón, con mucho cambio de pareja y mucha cama, siendo imposible no sonreírse con tramas que rozan el delirio y con los malabares de los guionistas para que los personajes crucen sus caminos, convirtiendo Nashville en la ciudad más pequeña de los States. 

Puede que ese viraje hacia la soap opera hiciese salir espantado al mítico productor T-Bone Burnett. Aún así, sigue atronando la música y gran parte de los capítulos se desarrollan en una gira imaginaria en la que se muestran muchos de los elementos propios del género: la contraposición entre Luke Wheeler, típico cantante Country de canciones de cerveza y camiones, y los intentos de Rayna por crecer como artista; los tejemanejes con las emisoras de radio y los Grandes Almacenes para conseguir el tan ansiado Número 1; el dilema del compositor sobre si ceder sus temas a otros o cantarlos él; el radicalismo religioso de los fans…etc.

Gira imaginaria que, curiosamente, se ha convertido en realidad. Gran parte del casting salió a la carretera para presentar en directo las canciones que suenan en los capítulos. Esto unido a los cameos de Brad Paisley o Kelly Clarkson, o la actuación de la inocente Scarlett O´Connor en un concierto real de la Zac Brown Band, acrecientan el juego de realidad y ficción que es una de las grandes bazas de Nashville.

Scarlett y Zac Brown.
Eso y un público que no seremos muy numeroso, pero sí somos fieles, han conseguido que la serie viva 22 capítulos más.

Pero para la 3ª temporada todavía tendremos que esperar a Septiembre. Mientras tanto, sólo queda volver a disfrutar de los momentos álgidos de este último período. Como cuando tras ser abucheada, Scarlett vuelve al escenario de la mano de Rayna para demostrar que tiene lo que hace falta para alcanzar el éxito en el mundillo del Country; el affaire de Juliette con el matrimonio Wentworth; la paliza de Lexington a los homófonos en la puerta del bar; y todas y cada una de las veces en las que aparece en pantalla el gran Deacon Claybourne que es EL HOMBRE.

Punto y aparte merece un Deacon que siempre está ahí cuando hay hilos argumentales que no funcionan, para emerger con su guitarra acústica, su mirada honrada y su corazón roto.

Que, si lo piensan, es de lo que va el Country.