sábado, 16 de marzo de 2013

DENVER NUGGETS. EL CLUB DE LA LUCHA.


     
    No es la dictadura de los Heat, pero la racha de 11 victorias seguidas de los Denver Nuggets es digna de reseñar. Ni Lakers, ni Thunder, ni Clippers, ni Knicks, ni unos enrachados Grizzlies han podido contener la estampida que son los Nuggets corriendo la cancha.

Nietos de los Atlanta´s Air Force de los 80, e hijos de los New Jersey Nets de Kidd, Jefferson y Martin, el entrenador George Karl ha construido un equipo a la carta, que pone todas las fichas en la misma casilla: Defensa, contraataque y basket por encima de los aros, plasmado por la plantilla más física de la NBA.

Stan Kroenke, oligarca deportivo en cuyo reino conviven el Arsenal F.C. (Premier League) con los San Louis Rams (NFL) o los Colorado Avalanche (NHL), le ha dado el capricho a Karl de llevar hasta el final su ideal de baloncesto, en pago por no haber permitido que la franquicia se hundiese en la depresión tras la salida, hace dos temporadas, del Rey Sol de Denver desde 2003, Carmelo Anthony.

Por el contrario, se cultivó lo recibido a cambio, y se mantuvo a los Nuggets entre los ocho primeros del Oeste, mientras se continuaba perfilando un modelo que ha estallado tras el All Star de Houston de este año.  

La desproporción del pívot JaVale MacGee, el rugido salvaje de Kenneth “Manimal” Faried, el turbo incorporado del playmaker Ty Lawson, el pistolero italiano Danilo Gallinari, y la guinda eléctrica de Andre Iguodala, nacido para jugar en este equipo, unido a un pabellón casi inexpugnable, los ha convertido en el invitado pesado con el que nadie quiere cruzarse en la fiesta de los playoffs. 


Además, el avance de la temporada ha ido sumando soldados a la causa Nugget. Desde el incomprendido doble campeón universitario (y de la NBA) Corey Brewer, hasta el errante alero Wilson Chandler, ya asentado en Colorado tras su aventura china, pasando por el gigante heleno Kosta Koufos, que contra los Grizzlies (18 ptos, 16 rebs), se presentó como alternativa a explotar por George Karl en el ajedrez de las eliminatorias por el título.

Porque sólo Koufos y el base Andre Miller, un genio que lleva 14 temporadas en la NBA jugando andando, dan matices a un roster, quizás, demasiado unidimensional.

Iguodala no va a vestirse de Kobe Bryant para jugarse (y meter) tiros decisivos, y vamos a ver quién de esta plantilla, ahora feliz en este basket socialista, da un paso al frente cuando baje el ritmo y suban las pulsaciones.

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