viernes, 17 de mayo de 2013

RUBÉN POZO. LA CRUZ DE LA MONEDA.





      8 de Junio de 2012. Palacio de Vistalegre. Los Pereza se abrazan agotados sobre las tablas mientras los acordes del “Take a walk…” de Lou Reed flotan por el pabellón, en su último concierto hasta la fecha.  Un revolcón postrero con las fans tras un año separados. Un homenaje a ese Madrid que contempló los primeros pasos de Leiva y Rubén en aquellas noches locas del Siroco. Un “hasta luego, ya nos llamamos…” entre los viejos colegas que quieren probarse en solitario.


Casi un año después, recién llegado de tocar por Argentina, Leiva volverá a Vistalegre, junto al Loco y Ariel Rot, para interpretar “Diciembre”(2012), con la banda de acompañamiento de Pereza, ya rebautizada como Leiband.   


¿Y Rubén? ¿Le está yendo igual de bien a Rubén?

Un paseo por su web revela, entre las noticias destacadas, un concierto gratuito tras la entrega de medallas de una maratón dominical, un rosario de acústicos bajo el nombre de Rubén Pozo (Pereza) por bares de media España, y la impresión de que le va a costar algo más que a Leiva volver a Vistalegre.


Y es que siempre le faltó el gancho comercial y el dominio del postureo rockero que derrocha su excompañero. Además, en su recorrido juntos, sus galones ganados con los inolvidables Buenas Noches, Rose pronto dejaron de contar para un Leiva que acaparaba los singles del dúo y que se aprovechó del carácter apocado de Rubén para arrinconarlo en cada entrevista.

Cachetones sin mano que subrayaron la fragilidad que emitía, subido al diminuto escenario del Búho Club, de La Laguna, el pasado viernes. Allí se encaramó con chaqueta de cuero, camisa blanca de camarero, pantalones pitillo como papel de fumar y mirada limpia, para defender ese honesto “Lo Que Más” (2012).

No tan inspirado como “Diciembre”(2012), pero sostenido por un puñado de temas con un sugerente déjame entrar que los lleva a mudarse sin remedio al fondo de tu mente.


El desconsuelo de “Chavalita”, el encanto naif de “Las Horas Muertas”, el drama desnudo de "Invierno" y el descaro marcbolaniano de “Pegatina” le daban la mano a perlas de Pereza como “Grupis”, “Madrid”, “Pelos De Punta”, o “Pirata”, en una noche feliz que me dejó dos imágenes: Rubén ensimismado al inicio del riff de la dolorosa “Margot” y el deleite en la mirada de las tres diehard fans de la primera fila.

El otro ya anuncia nuevo disco para después de verano, por lo que no se atisba un retorno inmediato de Pereza.

Tiempo para que Rubén se piense si está dispuesto a enterrar sus canciones a cambio de volver a Vistalegre. Si prefiere ser suplente en el Atleti o capitán del Rayo Vallecano. O si el humilde aplauso del Buho, no es suficiente para que entienda que su cercana poesía de extrarradio también vale la pena.

Rubenito y yo.

3 comentarios:

  1. La verdad es que no he escuchado a este hombre en solitario, pero después de leer tu entrada dan ganas de hacerlo. Eso dice mucho. Pero no te confundas, con ese estilo de música no me llevas al huerto ni a la zorruda.
    ¿Leiband? Más bobo y sus crías habrá que tirarlas por un barranco.

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  2. Te recomiendo empezar por Aviones de Pereza y los discos en solitario. Eso sí, cógeles un poco de cariño porque para que te guste un grupo, te tiene que caer bien.
    No me hagas más comentarios con crías y barrancos que me da escalofríos cada vez que lo leo.
    Y escribe, hombre que tienes el Agua de Gula abandonado!

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  3. Perdona, pero mi última entrada es del 21. Tengo muchas cosas empezadas y nada terminado. Si me vuelve a pasar, me vuelves a dar el toque.
    A mí no me gustan grupos ni cantantes si no me entran por las orejas, pero es cierto que el cariño ayuda.
    Tomo nota de las crías y barrancos. No se volverá a repetir.

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