jueves, 19 de abril de 2018

UTAH JAZZ. LA REVUELTA TRANQUILA.



Empate a una victoria y el factor cancha a favor.

Con ese botín viajan a los Jazz de regreso a Salt Lake City para encarar el resto de la eliminatoria con los OKC del actual MVP Russel Westbrook.

Resultado sorprendente tendiendo en cuenta que los Thunder habían hecho el esfuerzo de contentar a Westbrook con los All-Stars Paul George y Carmelo Anthony, tratando de evitar que siga a los Durant, Harden e Ibaka…que buscaron el éxito, lejos de la franquicia de Oklahoma.

Precisamente, ese gusto por los traspasos ostentosos y las apuestas inmediatas es justo lo opuesto de lo que se practica en las oficinas de Utah Jazz.

Proyectos a medio-largo plazo, asentados en elecciones de draft y plantillas con mucho espacio para el jugador extranjero, sin prejuicios para trasladarse a un pueblo grande como es Salt Lake. Hogar de una de las congregaciones mormona más grande de todo el país, hay poco que hacer en la ciudad para divertirse salvo ir a ver a unos Jazz que se quedaron huérfanos a principios de temporada, de su estrella, el alero Gordon Hayward.

Tras siete temporadas, el ex de Butler escogió el lógico camino para las figuras blancas y se fue a los Celtics, dejando desolado a un Ricky Rubio que llegaba con ganas de probar por fin la sensación de jugar la postemporada. Y es que el talento para el tapón y la intimidación de Rudy Gobert o la solvencia bajo los aros de Derrick Favors no eran, a priori, argumentos de peso para creer en que el equipo consiguiese volver a alcanzar los playoffs.

Anyway, lo que no sabía el base del Masnou era que, poco antes que él, había llegado a la franquicia la llave para que ya se hable de Utah, si no como aspirante al anillo, sí como un proyecto joven y sólido al que jugadores de nivel quieran sumarse.



Esa llave es Donovan Mitchell. Escolta, 1,91m, número 13º del Draft del 2017 y firme aspirante a rookie del año. A su candidatura aporta su fantástico físico, su explosivo uno-contra-uno y un descaro, impropio de su juventud, que ya lo ha convertido en líder de los Jazz.

A Mitchell unimos los puntos que, por fin, aporta Ricky Rubio, la experiencia de Joe Ingles, la defensa de Jae Crowder…más las ideas claras del entrenador Quin Snyder, y obtenemos muchas ganas de sentir cómo rugirá el próximo sábado el Vivint Smart Home Arena, en el tercer partido de una eliminatoria que se anticipa larga y disputada.

Al fondo del banquillo de los Utah, estará un joven y escuálido base que seguro recuerda cómo era el ambiente el día de partido en los tiempos en los que los Utah Jazz quisieron hacerle frente a la leyenda.

Un tal David Stockton.


2 comentarios:

  1. En el momento de escribir este comentario,la serie camina 1-3 favorable a los Jazz,y esta noche se celebra el quinto y ¿último?de la serie.Sorprende el alto rendimiento en puntos del 3 de los Jazz durante esta temporada,autor de un triple doble en el tercer partido de la serie,logro que no conseguia un jugador de la franquicia¨mormona¨desde el 2001,y realizado por el "tal" John Stockton.

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