martes, 12 de noviembre de 2013

EL RAT PACK. LET´S START THE PARTY!



   En la América de los 60s, la Velvet le inyecta arte a los oscuros callejones de Nueva York y el movimiento por los derechos civiles del Dr. King marcha sobre Washington. Los rusos ponen un pie en el espacio y The Beatles hacen suya la doctrina de Chuck Berry.

Pero para los chicos del Rat Pack todo eso ocurría en otra galaxia.

Su mundo era otro. Dino, Frank y Sammy vivían subidos a un carrusel de actuaciones en los mejores casinos de Las Vegas, multitudinarios programas de televisión para todo el país, ganancias millonarias con sus discos y películas, y juergas interminables, hasta las cejas de Jack Daniels y Percodan.

Aunque para ser justos, ellos también contribuyeron a la revolución social americana.

Pero claro. A su manera.

Como cuando Sinatra movió los hilos con la Familia para conseguir que John F. Kennedy llegara a la Casa Blanca. O cuando acogió bajo su manto a Sammy Davis Jr. en una época en la que no podía bañarse en la piscina de los hoteles en los que cantaba.

Aún así, pese a que Frank Sinatra le abrió muchas puertas en el Show Business, sólo ayudó a darle más resonancia al talento total de Sammy. Un negro deforme y tuerto que en escena, era una fuerza colosal capaz de cantar, bailar, tocar varios instrumentos y transfigurarse en geniales imitaciones.
 
Amigos.

Davis le agradecería al Ol´ Blue Eyes el que lo apadrinase en sus comienzos con una lealtad canina que duró hasta el final.

Con Dean Martin la relación fue distinta. Dino ya había cosechado grandes éxitos formando pareja cómica con Jerry Lewis y su encanto irresistible le aseguraba una larga y exitosa carrera con o sin la ayuda de Sinatra. Martin disfrutaba pasando excitantes temporadas en, lo que él llamaba, “el mundo de Frank”, pero tenía una personalidad independiente que no empataba bien con el servilismo de La Voz con sus amigos de la Mafia, su carácter explosivo o su obsesión con Ava Gardner.

Eso sí, sobre el escenario la combinación de los tres era avasalladora. Siempre con la diversión como meta, fueron estandarte de lo políticamente incorrecto, ante un público que adoraba verles emborracharse y lanzar chistes groseros.
 
Con Johnny Carson.

¿Quiénes se creían esos piojosos melenudos de los Rolling Stones para intentar competir con el pasatiempo favorito de la América conservadora?

Ya llegaría su momento, pero en ese tiempo todavía reinaba la Corte de Sinatra, y no sólo en la música, sino también en cine, alternando productos más comerciales con films de calidad.

Y para quién lo dude, que contemple a Dean Martin aguantándole la mirada a John Wayne en el western "Río Bravo" (1959) o vea la inolvidable interpretación de Frank en "De Aquí A La Eternidad" (1953), por la cual recibió el Premio de la Academia.

Otra cuestión sería preguntar por esa oferta irrechazable que Sam “Momo” Giancana hizo a los dirigentes de la Columbia para que Sinatra vistiera las camisas hawaianas de Angelo Maggio.


El Séptimo Arte también cuenta con una perfecta radiografía del Rat Pack, la entretenida "La Cuadrilla De Los Once" (1960).  En ella están presentes muchas de las características que los definían: el machismo, el gusto por el alcohol, su música, los intentos de Martin por frenar los planes descabellados de Sinatra, el glamour chabacano de Las Vegas, el codearse con gangsters como George Raft…

Lamentablemente para ellos, the times they are a-changin´. En pocos años, ya no habría sitio para sus espectáculos de esmoquin y gran orquesta, y las reuniones de los tres amigos, ya sexagenarios, serían esporádicas. Aún así, a los antiguos fans se les unirían nuevas generaciones que querían aplaudir la grandeza de unos artistas que, después de tantos años, ya eran parte de la familia, y cuya desaparición dejó un enorme hueco en el Entertainment norteamericano.

Anyway, hay esperanza de que parte de la magia regrese con el biopic de Sinatra que prepara Martin Scorsese. En él, seguro que habrá espacio de sobra para celebrar las andanzas del atajo de ratas y conseguir que los viejos focos del casino vuelvan a encenderse sobre una época irrepetible.


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